martes, 20 de marzo de 2018

A Don Tite: [2/12/1926 Guayama, PR – 8/05/2003 Baltimore, MD]


Escrito originalmente en 2003 por Tommy Muriel; revisado y actualizado en marzo 2018 para Herencia Rumbera.




Resultaría interminable el listar todo el cancionero que nos legó Don Catalino “Tite” Curet Alonso en casi medio siglo de trayectoria musical. Pero aquí nos dimos a la tarea de rescatar al menos varias de sus obras más conocidas (y cuidado, no dudo que alguien me señale algún tema que olvidé incluir en este listado y honestamente lo espero de ustedes). Noten que en Tite hubo diversidad sin límites, tanto a nivel de intérpretes como de temática. Baladistas, trovadores, grupos juveniles, boleristas y salseros por igual se beneficiaron de su pluma, que lo mismo le escribía al amor en diferentes variantes (romántico, despechado, confrontable a veces), a la raza y a las referencias santeras (que tan de moda estuvieron en el primer lustro de los 70’s), que igualmente, y paralelo quizás a su vocación de periodista, retrataba estampas cotidianas y denunciaba las desigualdades sociales con un estilo singular, a veces hasta salpicado de humor negro.

El primer artista en grabarle un tema lo fue el boricua Joe Quijano en NY: una guaracha que llevó por título “Efectivamente.” Pero su golpe de gracia (y el que lo da a conocer) lo da con un tema que originalmente compusiera para el bolerista cubano Roberto Ledesma. Pero Dios obra por caminos misteriosos y ante la negativa de Ledesma, el tema pasa de masculino a femenino y en voz de una de las voces más significativas de los 60’s: La Lupe. El tema en cuestión lo es el hoy inmortal “La Tirana.” Destapada la olla, y luego de otro significativo éxito con “Puro Teatro,” también en voz de La Lupe, Curet pasa paulatinamente a convertirse en uno de los compositores más solicitados de la época. Mientras tanto, continuaba ejerciendo su rol principal de periodista, amén de su trabajo como empleado postal, del cual se jubila tras 37 años. A finales de los 60’s y ya entrados los 70’s, Curet pasa a trabajar de lleno con Fania Records, reclutando nuevas bandas para el sello en Puerto Rico (una de las primeras orquestas que apadrina en Borinquen lo fue el entonces naciente Apollo Sound de Roberto Roena) y convirtiéndose en promotor y productor, amén de blindar a muchos de los artistas del sello con lo mejor de su catálogo de composiciones. Ello sin descuidar la buena tajada de canciones que escribe para orquestas en Puerto Rico como las de Cortijo, Roberto Angleró, Revolución ’70, Piro Mantilla (tras abandonar el Apollo Sound) y la Puerto Rican Power, así como para otros artistas de Nueva York no relacionados con Fania en ese entonces, como La Lupe.

La obra musical de don Tite se puede dividir en tres categorías mayores: el canto romántico, el canto festivo y la crítica social. A esas tres bien se le puede añadir una cuarta categoría, la cual me atrevo a llamar “la sastrería de Don Tite:” la de aquellos temas hechos a la medida de un cantante u orquesta en particular. Y es con esta última categoría la que iniciamos el análisis. Baste con mencionar como parte de este casillero temas como “La Cura” en voz de Frankie Ruiz, donde en claro juego de palabras Ruiz casi justifica su adicción; “De Mi Para Puerto Rico” en voz de Justo Betancourt, tema donde el matancero
agradece la hospitalidad de su segunda patria, a la cual se muda a vivir a principios de los 70’s; “Sigo Bravo,” también en voz de Betancourt y reafirmando lo dicho en “Pa’ Bravo Yo;” “Con Mi Viejo Amigo,” compuesto especialmente para el junte de Harlow y Miranda en el ’76 conmemorando el 10mo aniversario del judío; “Genio Y Figura” y “El Benjamín,” compuestos para los hijos de Andy Montañez en sus respectivos debut con su famoso padre; “Conexión Latina,” tema insignia y uno de muchos temas que compone para el laureado colectivo alemán Conexión Latina, sobre todo durante el primer lustro de los 90’s cuando tuvo de director musical a Nicky Marrero; y por supuesto el inolvidable “Mi Triste Problema” en la voz de Cheo Feliciano, a quien Tite literalmente apadrina en Puerto Rico mientras rompía en frío con su adicción a la heroína en Hogares Crea a finales de los 60’s. Cheo a su vez se convierte en el más prolífico de los intérpretes de la obra de don Tite en todas sus facetas, como podremos apreciar. Y sí, dentro de ese componer a la medida para los cantantes en varias ocasiones tuvo que recurrir a las secuelas, esas segundas partes que muchos dicen que no son buenas, pero que en el caso de Tite no parece aplicar ese dicho. De esto último, aparte del ya mencionado “Sigo Bravo,” podemos citar temas como “Perico Díaz” (segunda parte del “Máximo Chamorro” en voz de Lalo, esta vez con el otrora lugarteniente de Chamorro vengando su muerte), “La Rueda Vuelve a Rodar” (secuela de la Rueda original que Frankie grabara con La Solución, pero ahora de solista), “Evelio, Parte 2” de Olivencia (donde el famoso rumbero que una vez llegó tarde a una rumba salta de su féretro ante el sonar de los tambores), y el “Más Teatro” de La Lupe.

El repertorio festivo, durante buena parte del primer lustro de los 70’s, fue el dominante en la obra de don Tite. En esa onda aborda todo lo posible dentro del género: desde la tradicional guapería caribeña en temas como “Pa’ Que Afinquen” de Cheo, pasando por el saludo a los países hermanos y a los barrios en los casos del “San Agustín” de Chamaco, “Salsaludando” de Cheo en saludo a Venezuela, el “San Juan 450” de Cortijo y “Recuerdos de Panamá” de Justo y su Borincuba; la infaltable referencia santera en “A Mi Pai Changó” de Olivencia con Chamaco, “El Hijo de Obatalá” de Barretto y Tito Allen, “Alafia Cumayé” en versiones diferentes de Barretto y de Richie Ray, y “Tengo El Iddé” de Celia en su primer junte con Pacheco; y temas abiertamente rítmicos como “Cachomba” en voz de Luigi Texidor, “Busamba” en ritmo de boogaloo y en voz de La Lupe, “El Mamito” de Quijano y “Que Rico Pa’ Bailar” en la voz de El Conde. Para el canto amoroso don Tite tenía su propia tesis. Tal como le relatara a Cesar Miguel Rondón en su “Libro de la Salsa,” don Tite compara el bolero con un baño de María, a la vez que lo define como un discurso caliente y con sudor, como toda relación que valga la pena. Es en ese marco donde podemos ver, aparte de los dos temas que lo dieron a conocer en voz de La Lupe, otro gran éxito del binomio: “Carcajada Final,” así como los también clásicos “Drama” (tema que bien pudo haber tenido de destinataria a La Lupe, pero que afortunadamente cayó en las buenas manos de Yolanda Rivera, quien le brinda su versión definitiva junto a la Ponceña), “Brujería” del Trío Los Condes, “Franqueza Cruel” de Cheo, “Nervios De Acero” de Miranda y el deliciosamente sarcástico “Fiel” de Santitos Colón:

No, no, no… no te puede ser fiel… si aquí vino a gozar de la felicidad precisamente ayer.

Pero no todo el repertorio amoroso de Tite se fue a ritmo de bolero. También podemos citar dentro de ese discurso caliente y con sudor (y ahora también con salsa) temas del calibre de “Marejada Feliz” y “Guaguancó del Adiós” de Roena, “Pedregal” de Justo, “El Instrumento” y “Guaguancó de Amor” de El Conde, “Amor Artificial” y “Pura Novela” de Barretto con Ray De La Paz, “De Qué Te Quejas Tú” también de Barretto pero con Adalberto, y “Huracán” de Bobby Valentín, entre muchos otros. Un enamorado de la música brasileña, Tite no vaciló en experimentar con la sensualidad armónica y la rítmica del vecino país en buena parte de su música, como se puede apreciar en su traducción del “Apelo” de Baden Powell para Roberto Roena, en el “Aquí Se Puede” que primero graba con Airto Moreira y que luego re-arregla en clave salsera Ray Barretto, o en su clásico “La Maria” para Willie Colón. Otro tema romántico que no podemos pasar por alto, por ser un tema bien personal para don Tite, lo es el clásico “De Todas Maneras Rosas” que le entregase a Maelo en el ’77. Compuesto a la luz de un desengaño amoroso, don Tite no pudo evitar las lágrimas al escuchar la grabación de Maelo por vez primera antes de publicado el disco.

Dejamos para lo último el tema social y lo hacemos deliberadamente, pues es aquí donde, a mi juicio, don Tite se crece a sus anchas. A prima fase, el canto de crítica social se circunscribe al relato de los tiempos coloniales y la esclavitud, siendo aquí Pete “El Conde” y Cheo, orgullosos al igual que Tite de su africanía, sus intérpretes por excelencia. Claro, antes de Tite ya habían precedentes, como en el caso del tema “El Negrito de Alabama,” un viejo éxito de Maelo donde de manera jocosa se toca el tema del discrimen y el odio racial (aunque no lo dice explícitamente, se asume que el susodicho negro a quien en el
tema San Pedro le pregunta que ha hecho para merecer su entrada al Cielo muere linchado por el “pecado” de casarse con una blanca en un estado como Alabama, donde sectas supremacistas blancas como el odiado Ku Klux Klan campean por su respeto…[1]):

En Alabama a las doce del día con una rubia yo me casé, hace un minuto, oiga, San Pedro… y ya usted ve como me limpié.

Pero ya entrando la década de los 70’s, Don Tite aborda la negritud desde un punto de vista más serio y más directo. Ya no solo relatando el martirio de los que vivieron la esclavitud, sino también condenando sin reparos la discriminación racial. Por ejemplo, a lo largo de su carrera con Pacheco y la suya propia como solista, El Conde publica temas como, entre otros, “Primoroso Cantar,” “Un Toque Pa’ Yambaó,” “Babaila,” “Punto Bare” y el abiertamente explícito “La Abolición:"

Si la abolición llegó, el negro no la gozó…

Cheo, por su parte, en el disco donde comparte literalmente crédito y carátula junto a Tite (“With a Little Help From My Friend,” de 1973), publica “Naborí.” Dos años antes, en su retorno triunfal al ruedo luego de su auto-retiro de 3 años en Hogares Crea, Cheo ya imponía por partida doble (en solitario y en vivo con la Fania en el Cheetah) otra crónica colonial de don Tite: el imprescindible “Anacaona.” Otro tema donde critica abiertamente la esclavitud, esta vez con el indio de víctima en lugar del negro, lo es “Plantación Adentro” de Willie Colón con Rubén Blades, un tema que resulta ser un punto de referencia importantísimo en este análisis de la temática social de don Tite por dos razones poderosas. Primero, ante el éxito arrollador de Rubén en su debut en grande con Willie y hacer de su propia crítica social un éxito pasado el furor de la controversia inicial (recuerden que el entonces no tan conocido cantautor sacudió el ambiente de ese entonces con temas cargados como “Pablo Pueblo” y “Pueblo”), don Tite finalmente se siente en libertad de sacar del closet su propio arsenal de estampas y de mensaje directo, los cuales deja en las voces oficiales de Maelo y Cheo, en la mayoría de los casos. Segundo, “Plantación Adentro” es el primer tema grabado de Tite donde le escuchamos su mordaz humor negro:

Camilo Manrique falleció por palos que daba el mayoral.

Y fue sepultado sin llorar…. Una cruz de palo y nada más.

[Rubén le añade todavía más ironía al relato con estos dos soneos magistrales en el mismo tema:

…y el médico de turno dijo así: “muerte por causa natural.”

Claro, si después de una tunda ‘e palos, que te mueras es normal.]

El relato socio-crítico de Tite ahora se hace cada vez más agudo. Al ya citado ejemplo de “La Abolición,” donde de manera tajante deplora la discriminación racial, le sumamos ahora la contundente declaración de principios que hace en voz de Maelo en “Mi Música,” quizás marcando su territorio ante las críticas hacia la obra de Blades, a quien hubo quien tildó su propuesta como “salsa de protesta” en ese entonces:

Mi música no queda ni a la derecha ni a la izquierda, tampoco da las señas de protesta general.

Mi música no queda ni a la derecha ni a la izquierda, queda en el centro de un tambor legal.

Por eso yo canto música. Mi música, pura música.

Seguido a su vez por tres estremecedores discursos, uno en voz de Maelo y dos en voz de Cheo en homenaje a mi gente, mi tribu, los míos. Este es el caso de “Las Caras Lindas,” “Los Entierros” y el aún más directo “Sobre Una Tumba Humilde:”

{…} Somos la melaza que ríe, la melaza que llora. Somos la melaza que ama y en cada beso bien conmovedora.

Por eso vivo orgulloso de su colorido. Somos betún amable de clara poesía. Tienen su ritmo, tienen melodía. Las caras lindas
de mi gente negra.
--
{…} Mi gente pobre siempre vuelve al camposanto, sembrando una flor de llanto con amor y voluntad.

Las amapolas del cariño verdadero, son el mayor homenaje de mi gente de arrabal.
--
{…} Porque nosotros, los que llevamos por bandera y por estandarte la condición de la pobreza, cuando queremos nuestra pasión es verdadera. No hay quien nos gane: amar es nuestra gran riqueza.

{…} No, no tengo medios para llevarte un monumento de mármol con inscripciones coloridas.

Flores silvestres, como adornos, bendiciendo sobre las tumbas de gente humilde que honró la vida.

De igual manera, el narrar lo cotidiano ahora también se hace más profundo, haciendo alarde de un humor negro cada vez más punzante. Y aquí citaremos varios casos, comenzando con el del excelso “Estampa Marina” en voz de Cheo, donde Tite narra la triste suerte de cuatro pescadores que madrugada arriba se tiran al mar en busca del sustento para sus familias sin sospechar que ese día el viaje sería uno sin regreso:

Cantaron su despedida confiando en la buena suerte, pero el mar que da la vida quiso esta vez dar la muerte…

O el caso del infortunado Juan Albañil, que luego de construir ese lujoso edificio no le permiten entrar por no ser socio:

Como es domingo, Juan Albañil por la avenida pasa llorando y mirando cuanto construyó. Va lamentando la importancia insignificante que el que trabaja tiene después que trabajó…

O el también infortunado Concepción, que quedó desempleado y lamenta su desespero en no poder conseguir con qué mantener a los suyos en “Lamento de Concepción,” como lo grabara Roena con la voz de Carlos Santos:

Qué mucho trabajo da hallar en qué trabajar. Qué trabajo da el no trabajar…

O, como último caso que citaremos, el relato que, en colaboración con Blades, hace de una historia real: el asesinato de Adolfina Villanueva en medio de un desahucio:

{…} Vistiendo uniformes de “orden y proceso” llego un pelotón de fusilamiento.

{…} Cuerpo acribillado, qué lección encierras: para el pobre el cielo, pa’l rico la tierra.

El juego abierto con el sarcasmo y el humor negro, no obstante, no se limitaba a la crítica social. Observen como Tite lo intercala magistralmente en un tema de despecho amoroso como lo es el “Pura Novela” de Barretto que ya mencionáramos:

Empezamos la novela como la empieza cualquiera; yo pobre y tú soñadora, los dos en la misma acera.

Pero riquezas yo no te podía dar… ni el lujo que llegaste a ambicionar.
[…] Y así perdió tu novela su detalle de moral.

Hoy darías el castillo y el título de nobleza con tal de ser otra vez muchacha de este arrabal.

(Coro:) …envidias tú la riqueza que se tiene en la pobreza.




Y dejamos ese juego abierto de don Tite con la ironía para lo último de manera deliberada, lo cual nos trae a un último punto que no podemos dejar pasar por alto en este análisis. Y es que resulta igualmente irónico que una pluma que tanta música, tanta alegría y tanto alimento para el cuerpo y la mente dio a varias generaciones de latinoamericanos muriera en el peor de los silencios: no solo el silencio de una muerte agónica, sino el aún peor silencio de tener su obra amordazada por un pleito legal gracias a aquellos que, para variar, imponen su lucro e intereses personales al bien de los que dicen representar.[2] Afortunadamente, no hay mal que dure 100 años y, en este caso 15 años después, una parte harto significativa de su cancionero fue finalmente liberada de ese secuestro (sí, secuestro, no exagero; así en su momento lo dijo el mismísimo Cheo Feliciano) del que fue víctima gracias a estos mercaderes.[3] Con todo y eso el daño está hecho: presentes generaciones en Puerto Rico desconocen hoy día el valiosísimo aporte de este obrero de la música caribe por aquello de que lo que no se ve ni se oye no vende. Lamentablemente toda una generación joven, en especial los que hoy día siguen a los raperos de ahora (¿traperos? ¿qué carajo es eso?) o a bachateros como Romeo Santos, no tienen la más mínima idea de quién es Don Tite. [Perdonen el editorial, pero no podía obviarlo. 15 años es demasiado tiempo… Diga usted si el amordazar la obra intelectual de un compositor como Tite por tanto tiempo no es el equivalente cultural a un desastre ecológico cuando se derrama combustible en una bahía o una barbaridad similar.]

Tuve la oportunidad de conocerlo y hablar con él en vida, prácticamente semanas antes de caer en su lecho de enfermo. El junte, para variar, lo fue en Viera Discos cuando aún ubicaba en la calle Cerra en Santurce, la que también fuera su casa por muchos años y donde nacieron muchas de sus composiciones de su puño y letra. Allí descubrí, aunque tarde en comparación con muchos colegas (tarde pero seguro), su humildad y ese don de gente. Quedó en el tintero una segunda cita para una entrevista ya formal, pues su crisis de salud no lo permitió… por lo menos no en esta vida. Al menos tuve la oportunidad de
decirle en vida cuan fanático soy de su obra y agradecerle en vida por su música. Sirva pues este humilde segmento como tributo a su legado.

Difícil imaginar el pentagrama caribeño en general sin el aporte de este pilar de pilares, quien ahora descansa en predios de la inmortalidad. Un obrero de la música de esos que ya difícilmente se ven...

[1] [No olvidemos que Alabama es un estado del sur de los Estados Unidos, donde el discrimen racial todavía es harto latente (por no decir ya costumbre). De hecho, una de las razones para aquella guerra civil estadounidense entre los estados norteños y los “confederados” sureños era
precisamente el tema de la esclavitud: los primeros estaban a favor de la abolición de la esclavitud, mientras los últimos defendían a ultranza el estatuto.]

[2] [El mismo silencio que hoy sufren las composiciones de otros como Jimmy Sabater, Luigi Texidor, Ramito, La Calandria, Nick Jiménez y hasta Juan Antonio Corretjer, Guillermo Venegas Lloveras y el cubano Hugo González, entre otros. Al igual que los antes mencionados, Tite Curet también cayó víctima de esta casa editora y convencido por la promesa de que serían más rigurosos en el cobro de regalías – queja común entre compositores desde siempre – firmó con ellos. Solo que esta otra nueva editora, que venía a adentrarse en terreno que por más de medio siglo han dominado editoras tradicionales como ASCAP, SESAC, BMI, EMI y Peer International, volcó sus cañones no necesariamente hacia las disqueras, sino en dirección opuesta: las licencias de ejecución radial y pública. Pretendía entonces esta nueva empresa cobrar cuotas considerablemente más onerosas que todas las antes mencionadas por la difusión de la obra de sus representados tanto en la radio como en presentaciones en vivo privadas o públicas (y en esto último alardeaban de ser implacables: imagínese usted que estos hubieran adquirido los derechos de representación del autor de una obra de dominio público como el “Cumpleaños Feliz” y pretendieran cobrar por cada vez que esta canción se cante independientemente de que sea un concierto público o un evento familiar cualquiera….. Pues a esos extremos estaban dispuestos a ir….).

Radiodifusores gubernamentales y otros de corte más familiar no tuvieron mayor reparo en pagar la cuota que imponía la nueva empresa, pero la radio comercial sí vio más allá de las letras pequeñas – identificando así un abierto esquema de lucro indebido a costa de la obra intelectual de sus representados – y declinó aceptar esta nueva tarifa, optando pues por un prolongado pleito legal y el que la música de los ahora representados por la empresa desaparecieran de las ondas al no poder difundirse su obra. Si usted se pregunta por qué clásicos como “Vasos En Colores,” ”Salchichas Con Huevos,” “Génesis,” “Quisiera Tener” y “Paño De Lágrimas” ahora brillan por su ausencia en la mayoría de las emisoras radiales, ahora sabe la razón. En nuestros tiempos de ahora un disco como “Estampas” de Cheo, que se nutre principalmente de la obra de Curet y Corretjer, difícilmente hubiera visto la luz para salir al mercado…]

[3] [El 5 de enero de 2009 se anuncia en conferencia de prensa convocada por E-Música y la Sucesión de Curet Alonso el que finalmente alrededor de 700 canciones del inmenso cancionero de Tite Curet Alonso fueron liberadas de la mordaza a la que fue sometida tras el pleito legal. Esto tras encontrarse que estos temas en litigio aún tenían contrato vigente con editoras como EMI, ASCAP y Peer International (hoy bajo EMLASA-Universal Music) al momento de ser reclamadas legalmente por la editorial en controversia, con lo cual incurren en un copyright infringement (infracción de derecho de propiedad intelectual). El catálogo de Tite bajo Fania y Vaya Publishing (hoy Fania Music-BMI y Fania Songs-ASCAP respectivamente) fue adjudicado tanto a E-Música como a la sucesión de Tite (sus herederos) de manera irrevocable, poniendo fin a 15 años de silencio total en Puerto Rico.]



A continuación un listado parcial del cancionero que dejó para la posteridad Catalino Curet Alonso, el inmortal Don Tite:


















































Listado original compilado en el año 2003 por Tommy Muriel y Walter Magaña para el antiguo portal Oasis Salsero a raíz del fallecimiento de Curet Alonso. Actualizaciones posteriores gracias a la colaboración de los siguientes colegas y amigos:

 Hernam “Nal” Santos
 Eduardo Livia – mambo-inn.com
 Javier Rivera
 Rubén Darío Montes
 Juan Segarra