miércoles, 11 de noviembre de 2015

CHIVIRICO DÁVILA: EL SONERO DE LA VOZ ETERNA



Hablar de Rafael Dávila Rosario “Chivirico”, es mencionar a un intérprete y sonero notable que manejó con toda solvencia todos los ritmos, variantes y sonoridades musicales afrocaribeñas. Durante su particular carrera musical abarcó participaciones en muchas orquestas de renombre y así mismo desarrolló carrera propia como solista importante, consolidando su presencia en la historia de la cultura y música del Caribe. Este es nuestro humilde, pero sentido reconocimiento a una de las más grandes voces que dio la Música Afroantillana en todos los tiempos.



La historia de este sonero que recorrió parte del mundo con su hermosa voz y picardía se originó el 02 de agosto de 1924, según los entendidos en el barrio de Villa Palmeras en Santurce, Puerto Rico. Otros mencionan que su nacimiento fue en Puerta de Tierra San Juan,  pero que al poco tiempo se crío en Villa Palmeras. Su padre fue  Eustaquio Dávila oriundo de Loíza y su madre Juana Rosario de Bayamón. Desde temprana edad tuvo inclinación hacia la música, primero cantando en un trío, luego en cuartetos como el Cuarteto Mayarí. A la edad de 15 años se unió al Conjunto Moderno de Roberto Salgado. Sus inicios a nivel profesional se dieron con las orquestas de Rafael González Peña y de Rafael Elvira. El origen del apelativo Chivirico se dio cuando su amigo Orlando Guerra “Cascarita” lo bautizó de dicha forma ya que lo relacionó con una mermelada que existía en La Habana (Cuba) llamada “Chivirico con pan”, la anécdota cuenta que en el momento en que estaban realizando una grabación, el productor de la misma le preguntó a Chivirico por su nombre, él le contesta, a lo que el productor dice “pero aquí a todos se llaman Rafitas” … en eso intervino Cascarita y le mencionó: “Si este es más popular que un Chivirico en la Habana, pues ponle Chivirico” y así nació el sobrenombre que caracterizó a este legendario cantante. En su enorme historial como artista mencionamos sus grabaciones con la Orquesta de Miguelito Miranda “Oye Chama” y “Sube y Baja, también con el maestro Luisito Benjamín. A finales de los años 40 formó parte de la orquesta de Carlos Molina. También en dicha época grabó con la Orquesta de Frank Madera los temas “Que venga el mambo” y “Adivina tú”. En dicho periodo viajó con la agrupación de Molina a varias islas del Caribe como Saint Thomas, Martinica, Puerto España (Trinidad y Tobago), Puerto Príncipe (Haití), Cayena (Isla del Diablo), incluyendo al Brasil por el lado de Sudamérica.
En 1950, se le presentó la oportunidad de obtener un contrato para actuar por una temporada como solista en Uruguay con la Orquesta de Laíto Castro, una agrupación cubana que ya radicaba en dicho país. En New York integró por un breve periodo la reconocida agrupación del maestro Johnny Seguí & Los Dandies, para luego en 1956 pasar a las filas de la Orquesta del maestro Dámaso Pérez Prado en calidad de vocalista principal, sustituyendo al gran cantante cubano Antar Daly, esto sucedió en Uruguay. Con la banda de Pérez Prado, Chivirico paseó su innato talento vocal e interpretativo a diversos países, en una extensa gira que incluyó diversos países de América del Sur. En Buenos Aires (Argentina), recibió la propuesta para actuar en Chile e integrar la recordada Orquesta Huambaly.
Durante dicha gira con Pérez Prado decidió dejarlo para instalarse en Ecuador, continuando su periplo junto a la Orquesta de Blacio Junior y la Orquesta Huambaly. Con Huambaly realizó otra dilatada gira por Europa, incluyendo Francia, Grecia, España, Italia y la Isla de Capri. En dicho periodo en el cual Chivirico radicó por años en Ecuador, alternó presentaciones y estadías a otras tierras Sudamericanas como Chile y Perú. Es justamente en dicho ciclo de su vida que  establece un nexo con el Perú, viviendo una corta estadía en nuestro país a mediados de la década del 50 y en el cual grabó con las Sonoras de Lucho Macedo, Ñiko Estrada y la Sonora MAG. Ya en 1960 justamente desde Perú retorna a Estados Unidos, primero a Miami y luego a New York, desde entonces se vinculó y grabó iniciando los años 60 con grandes agrupaciones como la del maestro Orlando Marín, Francisco “Kako” Bastar, Ricardo Ray, Willie Rodríguez, Oswaldo “Chihuahua” Martínez, Tito Puente, Johnny Pacheco, Mike Hernández,Tico All Stars, Joe Cotto, Puerto Rican All Stars, La Playa Sextet, Alegre All Stars, Louie Ramírez, Johnny Sedes, Randy Carlos, Ray Barretto, entre otros. Igualmente a comienzos de tan importante década, exactamente en 1960, realizó su primer trabajo solista titulado "Aquí esta Chivirico cantando Belinda" para el sello Ammex (LP 507)


                                         Producción “Aquí esta Chivirico cantando Belinda” 1960, sello Ammex (LP 507)

Hay un capítulo interesante en la carrera musical de Chivirico, su asociación con Ricardo “Richie” Ray por encargo de Carmelo Fonseca, dueño del sello Fonseca, (disquera en el que se realizaron las primeras grabaciones de Richie Ray y Bobby Cruz), quien pagaba el asesoramiento y entrenamiento para el perfeccionamiento como cantante de Cruz, el cual estaba en sus inicios y en palabras del propio Chivirico, era bastante desafinado y descuadrado. Según Fonseca, pagó 200 dólares diarios para la enseñanza del arte y manejo del canto sabroso que identifica a la Música del Caribe. Al escuchar varios temas vocalizados por Bobby en su etapa primigenia con Richie Ray, podemos apreciar claramente la influencia directa del gran Chivirico, por ejemplo en expresiones que menciona en su cantar como “caina, caina, bongó…” y como bien se recuerda, también en dicha etapa Chivirico Dávila grabó y dejó su hermosa voz para la posteridad con este importante binomio, algunas producciones como “On The Scene With Ricardo Ray”  en 1965 (SLP-1107),  “A Goza with Ricardo Ray 3 Dimensions” en 1965 (SLP-1109) para Fonseca Records y “Se Soltó / On the Loose”  en 1966 (SLPA 8500) para Alegre.
                                             
                                     

                                  
                                          Trabajo “On the Scene with Ricardo Ray” 1965, Fonseca Records (SLP-1107)


                                                Producción “A Goza with Ricardo Ray 3 Dimensions” 1965, Fonseca Records ( SLP – 1109)


                                                       Trabajo “Se Soltó On The Loose” 1966, Alegre Records (SLPA- 8500)

Chivirico en la década del 70 prosiguió grabando y siendo requerido por otras agrupaciones como la del pianista Monguito Santamaría (hijo del maestro Ramón “Mongo” Santamaría), también con las orquestas del saxofonista Manolín González, Joey Pastrana, Rafael Cortijo, Kako Bastar, Joe Cuba, Fania All Stars, Markolino Dimond, Alegre All Stars y en 1981 grabó el que sería su último trabajo discográfico en general como cantante de los líderes Tony Fuentes y Joseph “Papy” Román percursionista y trompetista respectivamente de la Orquesta Guarare.
Una de las características de este extraordinario sonero y bolerista, fue su calidad interpretativa, modulando con mucho dominio su voz y manejando el gran carisma que lo llevó a ser convocado por tantas orquestas y luminarias de la música latina en distintas etapas, tal como lo demuestra su extensa discografía con orquestas de renombre y en solitario. Chivirico con su estilo tan peculiar, como sabroso y contundente, transitó por estilos y sonoridades, diversos, definidos por las agrupaciones antes mencionadas. Desde el formato de las Sonoras con las cuales grabó en Perú, así como orquestas, All Stars, Charanga y Sexteto, todos con conceptos musicales diferentes, pasando a su vez por periodos tan marcados como lo fueron las décadas del 60, 70 y 80.
Un claro ejemplo de ello es su participación en el álbum “Beethoven’s V”  (CS-1075) del genial Markolino Dimond, quien junto al irreverente Frankie Dante y una constelación de virtuosos instrumentistas bajo la producción del maestro Larry Harlow crearon una obra  fundamental y trascendente para el movimiento salsero en 1975. La contribución de este sensacional intérprete boricua fue absolutamente importante, siendo protagonista y demostrando que un cantante de sus quilates y trayectoria podía asumir con toda autoridad el sonido, vehemencia, irreverencia, contundencia orquestal y de arreglos de vanguardia que presenta esta icónica producción de Salsa.
            

      
                            “Beethoven’s V” Markolino Dimond con Frankie Dante, Cotique Records 1975 (CS-1075)

Otra demostración de su versatilidad y dominio como interprete, fue su contribución para el álbum “Ritmos y Cantos Callejeros” de los inmortales y legendarios Rafael Cortijo y Francisco “Kako” Bastar que lanzaron en 1970, creación que reivindica sus raíces musicales, en torno a la Bomba y Plena. En pleno auge y desarrollo del boom salsero, esta propuesta fue más que arriesgada, en base a una sonoridad netamente percusiva, que ensalzó estos ritmos boricuas, manteniendo su esencia más pura. Este trabajo se caracteriza por no contar con una conformación orquestal ya que estos maestros de la percusión fueron acompañados solamente por los destacables aportes de Paquito Pastor en el piano y del maestro Bobby Rodríguez en el bajo. En ese sentido, la voz de Chivirico se siente a toda cabalidad, llevándonos en un viaje musical a la cultura de su tierra y su gran riqueza. Esta obra maestra para su tiempo lamentablemente no fue entendida a nivel masivo, ni tuvo la difusión debida, ya que la creciente e imparable industria dominada por Fania, ocultó producciones y conceptos de este nivel, ya que acaparó toda la atención discográfica y de medios publicitarios, además la generación que vivió aquel momento de los inicios y consolidación del movimiento salsero, estuvo orientada hacia otro tipo de sonoridades de corte orquestal agresivo, predominando en especial la fuerza de los trombones. Afortunadamente, los tiempos cambian, se transforman, evolucionan y en este caso (con los años), esta producción alcanzó la valoración e interés que amerita por parte de estudiosos y melómanos, siendo hoy por hoy una realización de culto.


                       Álbum “Ritmos y Cantos Callejeros” Rafael Cortijo y Kako Bastar, sello Ansonia (SALP 1477)

Justamente, en esta década tan relevante, Chivirico realizó varios discos como solista, todos grabados por Cotique Records, siendo el primero de esta serie el titulado simplemente “Chivirico” 1971 ( CS1061), que contó con los arreglos de los maestros Louie Ramírez y Javier Vázquez, luego vendrían “Chivirico… De nuevo” 1972 (CS 1066), que contaría igualmente con ambos arreglistas, “Chivirico” 1973 (CS-1073), con el genial Jorge Millet en los arreglos, para 1974 grabó un trabajo de Boleros denominado “ Vendré por ti”  (CS-1076), con Millet en los arreglos. Igualmente este notable pianista produjo, arreglo y participó al piano en 1976 en el álbum “Para mi Gente” (CS-1084), en 1977 el maestro Larry Harlow produce el trabajo “Brindando alegría”  (CS-1092), con los arreglistas a Eddie Martínez, Louie Cruz, Louie Ramírez, Marty Sheller y Sonny Bravo y en 1978 grabaría su último álbum en calidad de solista, denominado “Nuevos Conceptos/ New Concepts” (JMCS-1099) producido por Richie Ray y Bobby Cruz.


                                                                                Álbum “Chivirico” 1971 Cotique ( CS1061)

                       

                              
                                                                                                            Trabajo “Brindando Alegría” 1977, Cotique (CS-1092)
                       
     
                                                                       Producción “Onda Típica” Orquesta Guarare, 1981, Inca (JMIS 1078)

Lamentablemente, luego del trabajo “Onda Típica” de la Orquesta Guarare en 1981, grabado para Inca Records (JMIS 1078), en el que comparte voces con Ángel “El Papo” Santiago,  no se supo de otras grabaciones hechas por el Sonero de Santurce. En plena era de los 80’s, la presencia de nuestro querido Chivirico pasó desapercibida y no pudimos seguir disfrutando de su estilo inigualable e inconfundible en su canto. La música afroantillana perdió mucho con este alejamiento, tal vez forzado,  ya que los tiempos de la Salsa dura o tradicional pasaban por una clara etapa de decadencia y con el transcurrir de los años muchos de sus exponentes fueron tomando otros rumbos, inclinados hacia lo romántico, sensual y hasta erótico, reprobable a todas luces. En ese aspecto, los intereses musicales eran otros y direccionados al apoyo de  cantantes nuevos, como otros consolidados quienes tuvieron que deponer su estilo original para dar paso al interés comercial impuesto por las disqueras. Este aspecto marginó casi hasta la desaparición a soneros de estirpe y valía, causando un vacío importante en la calidad de los discos hechos en dicha etapa y reforzando el declive del movimiento salsero genuino.

Ya a inicios de la década del 90, exactamente en 1994, Chivirico se reúne con el maestro Orlando Marín para realizar una presentación en Cali (Colombia), esta sería la segunda ocasión que visitaba tierra Caleña, ya que anteriormente lo hizo con la Orquesta de Joe Quijano. Este reencuentro con Marín se dio nuevamente el 4 de julio de 1994, junto al gran Frankie Figueroa, Al Santiago y Alegre All Stars, con algunos de sus integrantes originales. Esta presentación que sería la última, se llevo a cabo en Orchard Beach, en el Bronx, New York. A los pocos meses, el 05 de octubre de dicho año, nos dejó fisicamente debido a un fulminante ataque cardiaco, en su vivienda ubicada en el Bronx.
El legado de Chivirico es enorme, fue un artista que tuvo varias aristas, la de cantante, interprete, sonero, bolerista, compositor y corista. Como autor nos regaló cortes musicales de calibre como “La Guarachera” vocalizado por la “Reina Rumba” Celia Cruz junto a “El Rey” Tito Puente, en el álbum “Cuba Y Puerto Rico Son...” para Tico (SLP-1136),  "Ritmo Bembe" (entre otros temas), con Orlando Marín en el trabajo discográfico “Se te quemó la casa” de 1961, para Alegre Records (LPA 814).
Reiteramos nuestra admiración hacia tan trascendental exponente de la música afrolatina, cuya presencia e influencia e interpretaciones siguen vigentes en cada unas de sus grabaciones, llenas de sabor, cadencia, intensidad, sentimiento, versatilidad, dominio, improvisación y entrega, con una vocalización limpia y ostentosa en matices. Por eso y mas,  siempre será una referencia a seguir en el glorioso arte del canto y soneo, facultad que no todos poseen y en el cual Rafael Dávila Rosario, simplemente CHIVIRICO FUE UN MAESTRO.

“………CANGREJERO, CANGREJERO SOY
SOY DE SANTURCE, LO DIGO YO…….”

Nota: Extracto del tema “Cangrejero” incluido en el álbum “Brindando Alegría” 1977, Cotique (CS-1092)



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