viernes, 15 de julio de 2011

RECORDANDO A MARIO BAUZÁ


INTRODUCCION

Este próximo 11 de julio se cumplen 18 años de la partida física de uno de los artífices de la creación del Jazz Afrocubano. Nos referimos al maestro Mario Bauzá, cuya presencia fue fundamental en la carrera y trayectoria musical del gran Francisco Pérez Gutierrez “Machito” y sus Afrocubanos y en la unión o matrimonio musical de la música Afrocubana con el Jazz. 

Rendimos tributo a tan importante figura en la evolución de la música afro-caribeña. Su vida fue un ejemplo a seguir así como su trayectoria y legado musical es enorme, del cual haremos remembranza en esta ocasión.

SEMBLANZA

Prudencio Mario Bauzá Cárdenas nació el 28 de abril de 1911 en el barrio de Pogolotti, situado en el antiguo municipio de Marianao en el área metropolitana de la provincia de La Habana, Cuba. Sus estudios musicales los inició a los cinco años. Su profesor su padrino Arturo T. Andrade. A los siete años se matriculó en la Academia Municipal de Música de la Habana. 

En 1920 a los nueve años, se graduó con honores del Conservatorio de música. Se especializó en la ejecución del  clarinete, instrumento que tocó desde esa edad con la Orquesta Filarmónica de La Habana, siendo motivo de admiración de maestros y compañeros de estudio. 

En 1926 partió con la Orquesta Danzonera del maestro Antonio María Romeu a Nueva York, donde se realizó una grabación para el sello discográfico RCA Víctor. En su corta estadía en dicha ciudad, recopiló datos sobre el desarrollo del Jazz, visitó locales y vio a agrupaciones, entre ellas, las big band de Paul Whiteman, Fletcher Henderson y Tommy Dorsey. 

Un hecho importante fue cuando asistió a la representación de Rhapsody in Blue de George Gershwin.  La participación del saxofonista Frankie Trumbauer lo impresionó. En ese momento decidió comprar un saxofón y ser músico de Jazz y con dicha idea regresó a Cuba e inició sus estudios de saxofón alto, al mismo tiempo ejecutó el clarinete en la Orquesta Sinfónica de La Habana.


                            Mario Bauzá con la Orquesta Sinfónica
                                    


Entre 1928 a 1929 Bauzá integró la que sería su última orquesta en Cuba, la de Célido Curbelo. En 1930, a los 19 años partió nuevamente para Nueva York. En el viaje en barco con la orquesta de Don Aspiazú, hizo amistad con el gran cantante Antonio Machín, que logró la gloria en Nueva York cuando interpretó “El Manisero” de Moisés Simons, convirtiéndolo en un clásico de la música cubana.

Machín que se quedó unas semanas más, necesitó un trompetista. Bauzá le sugirió que si consiguia una trompeta el mismo estaría listo en dos semanas. Desde entonces se dedicó definitivamente a la ejecución de ese instrumento.

Poco después, por mediación del músico Alberto Socarrás, ingresó a la orquesta del trompetista Vicente Sigler y después integró la agrupación de Chic Webb, donde fue su director musical. Con esta orquesta recomendó a Webb como vocalista a una principiante cantante que luego se convirtió en una de las grandes voces femeninas del Jazz: Ella Fitzgerald.



  Mario Bauzá

En 1936, viajó a La Habana para casarse con Estella hermana de Francisco Pérez Gutierrez, “Macho” (antiguo apodo de “Machito”) quien al convertirse en su cuñado, lo convenció para que lo acompañara a Nueva York. 


De regreso a Nueva York, rechazó trabajar con Duke Ellington, que en ese tiempo tuvo a Juan Tizol como trombonista y quien compuso el clásico “Caravan”. Bauzá estimó que no era la agrupación indicada para la experimentación y optó por la orquesta de Cab Calloway en 1938. Bauzá le recomendó a Calloway a un joven trompetista con quien trabajo anteriormente con la orquesta de Chic Webb: John Birks Gillespie, que luego se  llamó Dizzy Gillespie. Bauzá le sugirió a Gillespie sustituirlo cuatro días. A Calloway le agradó su trabajo y lo contrató también.

En 1940, se unió a su cuñado Francisco para formar una gran orquesta de 16 a 20 músicos, al estilo de las big bands de esa época. Bauzá como director musical y Pérez Gutierrez "Machito" como el vocalista principal, bautizaron su agrupación como “Machito y sus Afrocubanos”.  Este fue el nombre del pequeño grupo que tuvo Machito por esa fecha. Debutaron en Park Plaza Ballroom. Entre sus primeros integrantes destacaron el trompetista Bobby Woodlen, el pianista Gilberto Ayala, el timbalero Tony Escoiles y los saxofonistas Gene Johnson, Freddie Skerritt y Johnny Nieto.

Pronto realizaron sus primeras grabaciones para el sello Decca consolidaron su popularidad en el ambiente musical neoyorquino. En 1941 contratan al joven timbalero Tito Puente, quien posteriormente sale de la orquesta para cumplir con el Servicio militar en la Segunda Guerra Mundial. 

En 1944, por el mismo motivo Machito se alejó de la banda. Bauzá convocó a Graciela Pérez, como cantante. Ella era su otra cuñada, la cual dejó huella con su magnífica voz y estilo peculiar e irreverente. 


                                  Machito, Graciela y Bauzá

En 1943 ocurre un hecho trascendental en la historia de la música. Se compuso el que es considerado el primer número de Latín Jazz, “Tanga”. En  una presentación con la orquesta de Machito, en el local Conga Club, el domingo 28 de mayo de 1943 al terminar de tocar un tema los músicos al hacer una pausa, buscaron una partitura de la próxima pieza. El bajista Julio Andino y el pianista Luis Varona improvisaron unas notas musicales para entretener al público. Los míticos, Ubaldo Nieto en timbales, Luis Miranda en las congas y José Mangual Sr. en el bongó, siguieron el compás y se unieron a ellos la sección de metales. 

Al día siguiente en el ensayo, Bauzá solicitó a Varona y a Andino repitieran las notas de la introducción de la canción "El botellero" autoría de Gilberto Valdés que tocaron la noche anterior. Luego se unió la percusión y el resto de músicos, todos siguiendo indicaciones verbales de lo que debían interpretar. Al terminar el tema la orquesta había logrado bajo el arreglo de José "Pin" Madera una creación con ingredientes latinos y jazzísticos. Una verdadera obra maestra.

Es entonces que Bauzá sugirió el ingreso de músicos norteamericanos a la agrupación, como el trompetista Doc Cheatham, el trombonista Eddie Bert, el genial saxofonista Charlie Parker e incluso incorporar arreglistas de Jazz para darle otra sonoridad y fusionar  la música latina con el jazz. 

Otro aporte fundamental de Bauzá fue su recomendación de Luciano “Chano” Pozo a la agrupación de Dizzy Gillespie en 1946. Gillespie que estaba conformando una nueva orquesta y necesitaba un tumbador que conociera de ritmos cubanos. Al llegar Bauzá con Pozo a la casa de Gillespie, le dijo “tengo el muchacho que necesitas, pero no habla inglés” a lo que contesto Gillespie: “no importa dejémosle que toque” , cuando Pozo toco, la conexión entre ellos fue inmediata. El resto es historia. 




                                    Chano Pozo y Dizzie Gillespie

Por 35 años la presencia de Bauzá como director musical de la orquesta de Machito fue vital. Fue el genio oculto detrás del gran éxito y trascendencia que tuvo la agrupación. Su visión y genio creativo fueron el pilar crearon obras maestras del Jazz Afrocubano, como “Kenya” y “ Afro Cuban Jazz Suite” con Chico O’Farrill, además de los grandes éxitos en la carrera de Machito.

En esos años la banda grabó para sellos disqueros como Seeco, Roulette, Mercury, GNP, CBS, Pablo, Mericana y Tico. Alternaron con notables músicos de Jazz como Cannonball Adderley, Charlie Parker, Joe Newman y el propio Gillespie.



                                   Mario Bauzá, René Hernández y Machito


En 1975 se separaron y Bauzá formó junto a Graciela una nueva orquesta con la que grabaron la producción “La Botánica” en 1976. Trabajo que no contó con mayor suerte en ventas, ya que en el mercado musical estaba en pleno apogeo del boom salsero y sus exponentes.



 
Luego de alejarse por un año del ambiente musical, retornó gracias a la motivación de amigos que lo convencieron de realizar junto a Graciela un espectáculo en México en el cabaret “Gran León” de dos semanas. A su regreso ya más motivado, realizó diversas presentaciones con su orquesta y lo solicitan en varias emisoras de radio y televisión para compartir anécdotas de su vida y trayectoria artística. 

En 1981 por la Alcaldía de Nueva York lo condecoró por su gran contribución al arte y a la cultura. En 1986 grabó para el sello Caimán Records el álbum “Afrocuban Jazz”, trabajo de alto reconocimiento por la crítica musical.





El 27 de abril de 1991 celebró sus 80 años en un gran concierto en el salón  New York’s Simphony Space. En esa ocasión recibió la invitación de la disquera alemana Messidor Records para grabar.


                                  Mario Bauzá y Dizzy Gillespie 

En esta disquera el maestro realizó tres producciones “Tanga” (1991), “My time is now” (1992) y “944 Columbus” (1993). También realizó una gira a Europa que incluyó a Montreaux, Berlín, Frankfurt, Perugia y Viena y por todo los Estados Unidos. 










En 1992 Bauzá apareció como invitado especial del famoso programa “El Show de Bill Cosby” en el cual este reconocido y popular comediante le expresó su admiración.

Su último trabajo discográfico fue en 1993, en plena evolución del cáncer de colon que ya lo minaba. Su titulo hace clara referencia a la dirección donde vivió durante 50 años en Nueva York.

El maestro nos dejó el 11 de julio de 1993. Tomó la dirección de su gran orquesta el reconocido cantante Rudy Calzado, quien años después grabó en su honor “A tribute to Mario Bauzá”.



La obra de Bauzá es trascendental y merece el mayor de los reconocimientos por  su valioso aporte al desarrollo de la música latina.


Angelina Medina