martes, 20 de marzo de 2018

A Don Tite: [2/12/1926 Guayama, PR – 8/05/2003 Baltimore, MD]


Escrito originalmente en 2003 por Tommy Muriel; revisado y actualizado en marzo 2018 para Herencia Rumbera.




Resultaría interminable el listar todo el cancionero que nos legó Don Catalino “Tite” Curet Alonso en casi medio siglo de trayectoria musical. Pero aquí nos dimos a la tarea de rescatar al menos varias de sus obras más conocidas (y cuidado, no dudo que alguien me señale algún tema que olvidé incluir en este listado y honestamente lo espero de ustedes). Noten que en Tite hubo diversidad sin límites, tanto a nivel de intérpretes como de temática. Baladistas, trovadores, grupos juveniles, boleristas y salseros por igual se beneficiaron de su pluma, que lo mismo le escribía al amor en diferentes variantes (romántico, despechado, confrontable a veces), a la raza y a las referencias santeras (que tan de moda estuvieron en el primer lustro de los 70’s), que igualmente, y paralelo quizás a su vocación de periodista, retrataba estampas cotidianas y denunciaba las desigualdades sociales con un estilo singular, a veces hasta salpicado de humor negro.

El primer artista en grabarle un tema lo fue el boricua Joe Quijano en NY: una guaracha que llevó por título “Efectivamente.” Pero su golpe de gracia (y el que lo da a conocer) lo da con un tema que originalmente compusiera para el bolerista cubano Roberto Ledesma. Pero Dios obra por caminos misteriosos y ante la negativa de Ledesma, el tema pasa de masculino a femenino y en voz de una de las voces más significativas de los 60’s: La Lupe. El tema en cuestión lo es el hoy inmortal “La Tirana.” Destapada la olla, y luego de otro significativo éxito con “Puro Teatro,” también en voz de La Lupe, Curet pasa paulatinamente a convertirse en uno de los compositores más solicitados de la época. Mientras tanto, continuaba ejerciendo su rol principal de periodista, amén de su trabajo como empleado postal, del cual se jubila tras 37 años. A finales de los 60’s y ya entrados los 70’s, Curet pasa a trabajar de lleno con Fania Records, reclutando nuevas bandas para el sello en Puerto Rico (una de las primeras orquestas que apadrina en Borinquen lo fue el entonces naciente Apollo Sound de Roberto Roena) y convirtiéndose en promotor y productor, amén de blindar a muchos de los artistas del sello con lo mejor de su catálogo de composiciones. Ello sin descuidar la buena tajada de canciones que escribe para orquestas en Puerto Rico como las de Cortijo, Roberto Angleró, Revolución ’70, Piro Mantilla (tras abandonar el Apollo Sound) y la Puerto Rican Power, así como para otros artistas de Nueva York no relacionados con Fania en ese entonces, como La Lupe.

La obra musical de don Tite se puede dividir en tres categorías mayores: el canto romántico, el canto festivo y la crítica social. A esas tres bien se le puede añadir una cuarta categoría, la cual me atrevo a llamar “la sastrería de Don Tite:” la de aquellos temas hechos a la medida de un cantante u orquesta en particular. Y es con esta última categoría la que iniciamos el análisis. Baste con mencionar como parte de este casillero temas como “La Cura” en voz de Frankie Ruiz, donde en claro juego de palabras Ruiz casi justifica su adicción; “De Mi Para Puerto Rico” en voz de Justo Betancourt, tema donde el matancero
agradece la hospitalidad de su segunda patria, a la cual se muda a vivir a principios de los 70’s; “Sigo Bravo,” también en voz de Betancourt y reafirmando lo dicho en “Pa’ Bravo Yo;” “Con Mi Viejo Amigo,” compuesto especialmente para el junte de Harlow y Miranda en el ’76 conmemorando el 10mo aniversario del judío; “Genio Y Figura” y “El Benjamín,” compuestos para los hijos de Andy Montañez en sus respectivos debut con su famoso padre; “Conexión Latina,” tema insignia y uno de muchos temas que compone para el laureado colectivo alemán Conexión Latina, sobre todo durante el primer lustro de los 90’s cuando tuvo de director musical a Nicky Marrero; y por supuesto el inolvidable “Mi Triste Problema” en la voz de Cheo Feliciano, a quien Tite literalmente apadrina en Puerto Rico mientras rompía en frío con su adicción a la heroína en Hogares Crea a finales de los 60’s. Cheo a su vez se convierte en el más prolífico de los intérpretes de la obra de don Tite en todas sus facetas, como podremos apreciar. Y sí, dentro de ese componer a la medida para los cantantes en varias ocasiones tuvo que recurrir a las secuelas, esas segundas partes que muchos dicen que no son buenas, pero que en el caso de Tite no parece aplicar ese dicho. De esto último, aparte del ya mencionado “Sigo Bravo,” podemos citar temas como “Perico Díaz” (segunda parte del “Máximo Chamorro” en voz de Lalo, esta vez con el otrora lugarteniente de Chamorro vengando su muerte), “La Rueda Vuelve a Rodar” (secuela de la Rueda original que Frankie grabara con La Solución, pero ahora de solista), “Evelio, Parte 2” de Olivencia (donde el famoso rumbero que una vez llegó tarde a una rumba salta de su féretro ante el sonar de los tambores), y el “Más Teatro” de La Lupe.

El repertorio festivo, durante buena parte del primer lustro de los 70’s, fue el dominante en la obra de don Tite. En esa onda aborda todo lo posible dentro del género: desde la tradicional guapería caribeña en temas como “Pa’ Que Afinquen” de Cheo, pasando por el saludo a los países hermanos y a los barrios en los casos del “San Agustín” de Chamaco, “Salsaludando” de Cheo en saludo a Venezuela, el “San Juan 450” de Cortijo y “Recuerdos de Panamá” de Justo y su Borincuba; la infaltable referencia santera en “A Mi Pai Changó” de Olivencia con Chamaco, “El Hijo de Obatalá” de Barretto y Tito Allen, “Alafia Cumayé” en versiones diferentes de Barretto y de Richie Ray, y “Tengo El Iddé” de Celia en su primer junte con Pacheco; y temas abiertamente rítmicos como “Cachomba” en voz de Luigi Texidor, “Busamba” en ritmo de boogaloo y en voz de La Lupe, “El Mamito” de Quijano y “Que Rico Pa’ Bailar” en la voz de El Conde. Para el canto amoroso don Tite tenía su propia tesis. Tal como le relatara a Cesar Miguel Rondón en su “Libro de la Salsa,” don Tite compara el bolero con un baño de María, a la vez que lo define como un discurso caliente y con sudor, como toda relación que valga la pena. Es en ese marco donde podemos ver, aparte de los dos temas que lo dieron a conocer en voz de La Lupe, otro gran éxito del binomio: “Carcajada Final,” así como los también clásicos “Drama” (tema que bien pudo haber tenido de destinataria a La Lupe, pero que afortunadamente cayó en las buenas manos de Yolanda Rivera, quien le brinda su versión definitiva junto a la Ponceña), “Brujería” del Trío Los Condes, “Franqueza Cruel” de Cheo, “Nervios De Acero” de Miranda y el deliciosamente sarcástico “Fiel” de Santitos Colón:

No, no, no… no te puede ser fiel… si aquí vino a gozar de la felicidad precisamente ayer.

Pero no todo el repertorio amoroso de Tite se fue a ritmo de bolero. También podemos citar dentro de ese discurso caliente y con sudor (y ahora también con salsa) temas del calibre de “Marejada Feliz” y “Guaguancó del Adiós” de Roena, “Pedregal” de Justo, “El Instrumento” y “Guaguancó de Amor” de El Conde, “Amor Artificial” y “Pura Novela” de Barretto con Ray De La Paz, “De Qué Te Quejas Tú” también de Barretto pero con Adalberto, y “Huracán” de Bobby Valentín, entre muchos otros. Un enamorado de la música brasileña, Tite no vaciló en experimentar con la sensualidad armónica y la rítmica del vecino país en buena parte de su música, como se puede apreciar en su traducción del “Apelo” de Baden Powell para Roberto Roena, en el “Aquí Se Puede” que primero graba con Airto Moreira y que luego re-arregla en clave salsera Ray Barretto, o en su clásico “La Maria” para Willie Colón. Otro tema romántico que no podemos pasar por alto, por ser un tema bien personal para don Tite, lo es el clásico “De Todas Maneras Rosas” que le entregase a Maelo en el ’77. Compuesto a la luz de un desengaño amoroso, don Tite no pudo evitar las lágrimas al escuchar la grabación de Maelo por vez primera antes de publicado el disco.

Dejamos para lo último el tema social y lo hacemos deliberadamente, pues es aquí donde, a mi juicio, don Tite se crece a sus anchas. A prima fase, el canto de crítica social se circunscribe al relato de los tiempos coloniales y la esclavitud, siendo aquí Pete “El Conde” y Cheo, orgullosos al igual que Tite de su africanía, sus intérpretes por excelencia. Claro, antes de Tite ya habían precedentes, como en el caso del tema “El Negrito de Alabama,” un viejo éxito de Maelo donde de manera jocosa se toca el tema del discrimen y el odio racial (aunque no lo dice explícitamente, se asume que el susodicho negro a quien en el
tema San Pedro le pregunta que ha hecho para merecer su entrada al Cielo muere linchado por el “pecado” de casarse con una blanca en un estado como Alabama, donde sectas supremacistas blancas como el odiado Ku Klux Klan campean por su respeto…[1]):

En Alabama a las doce del día con una rubia yo me casé, hace un minuto, oiga, San Pedro… y ya usted ve como me limpié.

Pero ya entrando la década de los 70’s, Don Tite aborda la negritud desde un punto de vista más serio y más directo. Ya no solo relatando el martirio de los que vivieron la esclavitud, sino también condenando sin reparos la discriminación racial. Por ejemplo, a lo largo de su carrera con Pacheco y la suya propia como solista, El Conde publica temas como, entre otros, “Primoroso Cantar,” “Un Toque Pa’ Yambaó,” “Babaila,” “Punto Bare” y el abiertamente explícito “La Abolición:"

Si la abolición llegó, el negro no la gozó…

Cheo, por su parte, en el disco donde comparte literalmente crédito y carátula junto a Tite (“With a Little Help From My Friend,” de 1973), publica “Naborí.” Dos años antes, en su retorno triunfal al ruedo luego de su auto-retiro de 3 años en Hogares Crea, Cheo ya imponía por partida doble (en solitario y en vivo con la Fania en el Cheetah) otra crónica colonial de don Tite: el imprescindible “Anacaona.” Otro tema donde critica abiertamente la esclavitud, esta vez con el indio de víctima en lugar del negro, lo es “Plantación Adentro” de Willie Colón con Rubén Blades, un tema que resulta ser un punto de referencia importantísimo en este análisis de la temática social de don Tite por dos razones poderosas. Primero, ante el éxito arrollador de Rubén en su debut en grande con Willie y hacer de su propia crítica social un éxito pasado el furor de la controversia inicial (recuerden que el entonces no tan conocido cantautor sacudió el ambiente de ese entonces con temas cargados como “Pablo Pueblo” y “Pueblo”), don Tite finalmente se siente en libertad de sacar del closet su propio arsenal de estampas y de mensaje directo, los cuales deja en las voces oficiales de Maelo y Cheo, en la mayoría de los casos. Segundo, “Plantación Adentro” es el primer tema grabado de Tite donde le escuchamos su mordaz humor negro:

Camilo Manrique falleció por palos que daba el mayoral.

Y fue sepultado sin llorar…. Una cruz de palo y nada más.

[Rubén le añade todavía más ironía al relato con estos dos soneos magistrales en el mismo tema:

…y el médico de turno dijo así: “muerte por causa natural.”

Claro, si después de una tunda ‘e palos, que te mueras es normal.]

El relato socio-crítico de Tite ahora se hace cada vez más agudo. Al ya citado ejemplo de “La Abolición,” donde de manera tajante deplora la discriminación racial, le sumamos ahora la contundente declaración de principios que hace en voz de Maelo en “Mi Música,” quizás marcando su territorio ante las críticas hacia la obra de Blades, a quien hubo quien tildó su propuesta como “salsa de protesta” en ese entonces:

Mi música no queda ni a la derecha ni a la izquierda, tampoco da las señas de protesta general.

Mi música no queda ni a la derecha ni a la izquierda, queda en el centro de un tambor legal.

Por eso yo canto música. Mi música, pura música.

Seguido a su vez por tres estremecedores discursos, uno en voz de Maelo y dos en voz de Cheo en homenaje a mi gente, mi tribu, los míos. Este es el caso de “Las Caras Lindas,” “Los Entierros” y el aún más directo “Sobre Una Tumba Humilde:”

{…} Somos la melaza que ríe, la melaza que llora. Somos la melaza que ama y en cada beso bien conmovedora.

Por eso vivo orgulloso de su colorido. Somos betún amable de clara poesía. Tienen su ritmo, tienen melodía. Las caras lindas
de mi gente negra.
--
{…} Mi gente pobre siempre vuelve al camposanto, sembrando una flor de llanto con amor y voluntad.

Las amapolas del cariño verdadero, son el mayor homenaje de mi gente de arrabal.
--
{…} Porque nosotros, los que llevamos por bandera y por estandarte la condición de la pobreza, cuando queremos nuestra pasión es verdadera. No hay quien nos gane: amar es nuestra gran riqueza.

{…} No, no tengo medios para llevarte un monumento de mármol con inscripciones coloridas.

Flores silvestres, como adornos, bendiciendo sobre las tumbas de gente humilde que honró la vida.

De igual manera, el narrar lo cotidiano ahora también se hace más profundo, haciendo alarde de un humor negro cada vez más punzante. Y aquí citaremos varios casos, comenzando con el del excelso “Estampa Marina” en voz de Cheo, donde Tite narra la triste suerte de cuatro pescadores que madrugada arriba se tiran al mar en busca del sustento para sus familias sin sospechar que ese día el viaje sería uno sin regreso:

Cantaron su despedida confiando en la buena suerte, pero el mar que da la vida quiso esta vez dar la muerte…

O el caso del infortunado Juan Albañil, que luego de construir ese lujoso edificio no le permiten entrar por no ser socio:

Como es domingo, Juan Albañil por la avenida pasa llorando y mirando cuanto construyó. Va lamentando la importancia insignificante que el que trabaja tiene después que trabajó…

O el también infortunado Concepción, que quedó desempleado y lamenta su desespero en no poder conseguir con qué mantener a los suyos en “Lamento de Concepción,” como lo grabara Roena con la voz de Carlos Santos:

Qué mucho trabajo da hallar en qué trabajar. Qué trabajo da el no trabajar…

O, como último caso que citaremos, el relato que, en colaboración con Blades, hace de una historia real: el asesinato de Adolfina Villanueva en medio de un desahucio:

{…} Vistiendo uniformes de “orden y proceso” llego un pelotón de fusilamiento.

{…} Cuerpo acribillado, qué lección encierras: para el pobre el cielo, pa’l rico la tierra.

El juego abierto con el sarcasmo y el humor negro, no obstante, no se limitaba a la crítica social. Observen como Tite lo intercala magistralmente en un tema de despecho amoroso como lo es el “Pura Novela” de Barretto que ya mencionáramos:

Empezamos la novela como la empieza cualquiera; yo pobre y tú soñadora, los dos en la misma acera.

Pero riquezas yo no te podía dar… ni el lujo que llegaste a ambicionar.
[…] Y así perdió tu novela su detalle de moral.

Hoy darías el castillo y el título de nobleza con tal de ser otra vez muchacha de este arrabal.

(Coro:) …envidias tú la riqueza que se tiene en la pobreza.




Y dejamos ese juego abierto de don Tite con la ironía para lo último de manera deliberada, lo cual nos trae a un último punto que no podemos dejar pasar por alto en este análisis. Y es que resulta igualmente irónico que una pluma que tanta música, tanta alegría y tanto alimento para el cuerpo y la mente dio a varias generaciones de latinoamericanos muriera en el peor de los silencios: no solo el silencio de una muerte agónica, sino el aún peor silencio de tener su obra amordazada por un pleito legal gracias a aquellos que, para variar, imponen su lucro e intereses personales al bien de los que dicen representar.[2] Afortunadamente, no hay mal que dure 100 años y, en este caso 15 años después, una parte harto significativa de su cancionero fue finalmente liberada de ese secuestro (sí, secuestro, no exagero; así en su momento lo dijo el mismísimo Cheo Feliciano) del que fue víctima gracias a estos mercaderes.[3] Con todo y eso el daño está hecho: presentes generaciones en Puerto Rico desconocen hoy día el valiosísimo aporte de este obrero de la música caribe por aquello de que lo que no se ve ni se oye no vende. Lamentablemente toda una generación joven, en especial los que hoy día siguen a los raperos de ahora (¿traperos? ¿qué carajo es eso?) o a bachateros como Romeo Santos, no tienen la más mínima idea de quién es Don Tite. [Perdonen el editorial, pero no podía obviarlo. 15 años es demasiado tiempo… Diga usted si el amordazar la obra intelectual de un compositor como Tite por tanto tiempo no es el equivalente cultural a un desastre ecológico cuando se derrama combustible en una bahía o una barbaridad similar.]

Tuve la oportunidad de conocerlo y hablar con él en vida, prácticamente semanas antes de caer en su lecho de enfermo. El junte, para variar, lo fue en Viera Discos cuando aún ubicaba en la calle Cerra en Santurce, la que también fuera su casa por muchos años y donde nacieron muchas de sus composiciones de su puño y letra. Allí descubrí, aunque tarde en comparación con muchos colegas (tarde pero seguro), su humildad y ese don de gente. Quedó en el tintero una segunda cita para una entrevista ya formal, pues su crisis de salud no lo permitió… por lo menos no en esta vida. Al menos tuve la oportunidad de
decirle en vida cuan fanático soy de su obra y agradecerle en vida por su música. Sirva pues este humilde segmento como tributo a su legado.

Difícil imaginar el pentagrama caribeño en general sin el aporte de este pilar de pilares, quien ahora descansa en predios de la inmortalidad. Un obrero de la música de esos que ya difícilmente se ven...

[1] [No olvidemos que Alabama es un estado del sur de los Estados Unidos, donde el discrimen racial todavía es harto latente (por no decir ya costumbre). De hecho, una de las razones para aquella guerra civil estadounidense entre los estados norteños y los “confederados” sureños era
precisamente el tema de la esclavitud: los primeros estaban a favor de la abolición de la esclavitud, mientras los últimos defendían a ultranza el estatuto.]

[2] [El mismo silencio que hoy sufren las composiciones de otros como Jimmy Sabater, Luigi Texidor, Ramito, La Calandria, Nick Jiménez y hasta Juan Antonio Corretjer, Guillermo Venegas Lloveras y el cubano Hugo González, entre otros. Al igual que los antes mencionados, Tite Curet también cayó víctima de esta casa editora y convencido por la promesa de que serían más rigurosos en el cobro de regalías – queja común entre compositores desde siempre – firmó con ellos. Solo que esta otra nueva editora, que venía a adentrarse en terreno que por más de medio siglo han dominado editoras tradicionales como ASCAP, SESAC, BMI, EMI y Peer International, volcó sus cañones no necesariamente hacia las disqueras, sino en dirección opuesta: las licencias de ejecución radial y pública. Pretendía entonces esta nueva empresa cobrar cuotas considerablemente más onerosas que todas las antes mencionadas por la difusión de la obra de sus representados tanto en la radio como en presentaciones en vivo privadas o públicas (y en esto último alardeaban de ser implacables: imagínese usted que estos hubieran adquirido los derechos de representación del autor de una obra de dominio público como el “Cumpleaños Feliz” y pretendieran cobrar por cada vez que esta canción se cante independientemente de que sea un concierto público o un evento familiar cualquiera….. Pues a esos extremos estaban dispuestos a ir….).

Radiodifusores gubernamentales y otros de corte más familiar no tuvieron mayor reparo en pagar la cuota que imponía la nueva empresa, pero la radio comercial sí vio más allá de las letras pequeñas – identificando así un abierto esquema de lucro indebido a costa de la obra intelectual de sus representados – y declinó aceptar esta nueva tarifa, optando pues por un prolongado pleito legal y el que la música de los ahora representados por la empresa desaparecieran de las ondas al no poder difundirse su obra. Si usted se pregunta por qué clásicos como “Vasos En Colores,” ”Salchichas Con Huevos,” “Génesis,” “Quisiera Tener” y “Paño De Lágrimas” ahora brillan por su ausencia en la mayoría de las emisoras radiales, ahora sabe la razón. En nuestros tiempos de ahora un disco como “Estampas” de Cheo, que se nutre principalmente de la obra de Curet y Corretjer, difícilmente hubiera visto la luz para salir al mercado…]

[3] [El 5 de enero de 2009 se anuncia en conferencia de prensa convocada por E-Música y la Sucesión de Curet Alonso el que finalmente alrededor de 700 canciones del inmenso cancionero de Tite Curet Alonso fueron liberadas de la mordaza a la que fue sometida tras el pleito legal. Esto tras encontrarse que estos temas en litigio aún tenían contrato vigente con editoras como EMI, ASCAP y Peer International (hoy bajo EMLASA-Universal Music) al momento de ser reclamadas legalmente por la editorial en controversia, con lo cual incurren en un copyright infringement (infracción de derecho de propiedad intelectual). El catálogo de Tite bajo Fania y Vaya Publishing (hoy Fania Music-BMI y Fania Songs-ASCAP respectivamente) fue adjudicado tanto a E-Música como a la sucesión de Tite (sus herederos) de manera irrevocable, poniendo fin a 15 años de silencio total en Puerto Rico.]



A continuación un listado parcial del cancionero que dejó para la posteridad Catalino Curet Alonso, el inmortal Don Tite:


















































Listado original compilado en el año 2003 por Tommy Muriel y Walter Magaña para el antiguo portal Oasis Salsero a raíz del fallecimiento de Curet Alonso. Actualizaciones posteriores gracias a la colaboración de los siguientes colegas y amigos:

 Hernam “Nal” Santos
 Eduardo Livia – mambo-inn.com
 Javier Rivera
 Rubén Darío Montes
 Juan Segarra

miércoles, 16 de agosto de 2017

Cruzando el HARLEM RIVER DRIVE… (Ayer es Hoy)



(08/08/2017 – Ensayo por Tommy Muriel para Hablando En Clave®)


“HARLEM RIVER DRIVE” – POR EDDIE PALMIERI (ROULETTE RECORDS SR-3004, AÑO 1971)
A1
Harlem River Drive
(Calvin Clash, Eddie Palmieri)
4:05
A2
If (We Had Peace Today)
(Jimmy Norman, Al Taylor)
2:56
A3
Idle Hands
(Marilyn Herscher, Bob Bianco)
8:27
B1
Broken Home
(Eddie Palmieri, Charlie Palmieri, Calvin Clash)
10:35
B2
Seeds Of Life
(Eddie Palmieri, Calvin Clash)
5:07

Ficha técnica: Grabado en 1971 en los estudios RKO por Fred Weinberg. Remezclado en The Record Plant por Jay Mezzina. Arreglos y teoría por Eddie Palmieri, excepto A2 (teoría por Jimmy Norman y arreglo de Ronnie Cuber). Orquestaciones y arreglo de sección de vientos por Ronnie Cuber. Foto de portada original de Leonard Freed; diseño y arte de portada por Ruby Mazur.

Álbum coordinado por Miguel Estivill y producido por Eddie Palmieri y Lockie Edwards.

Músicos:
EDDIE PALMIERI – piano eléctrico
JIMMY NORMAN - vocalista
MARILYN HERSCHER, ALLAN (AL) TAYLOR - coros
RONNIE CUBER – saxofón barítono (lado A, B2), saxofón soprano [A1, B1]
CHARLIE PALMIERI – órgano Hammond (A1, B1)
VÍCTOR VENEGAS – bajo (A1, lado B)
GERALD (JERRY) JEMMOTT – bajo eléctrico (A2, A3)
ANDY GONZÁLEZ - bajo eléctrico (B2)
BERNARD “PRETTY” PURDIE - batería (A3, B2)
DEAN ROBERT PRATT – batería (A2)
NICKY MARRERO – batería (B1), timbales (A1, A3)
REGGIE FERGUSON – batería (A1)
MANNY OQUENDO - timbales (B2), congas (B1)
ELADIO PÉREZ - congas (A1, A3, B2)
ROBERT (BOB) BIANCO – guitarra (A1, B1)
BOB MANN (B2), CORNELL DUPREE (A2, A3, B2) – guitarra
BARRY ROGERS – trombón (B2)
BRUCE LAMBOURNE FOWLER – trombón (A2, A3)
RANDY BRECKER – trompeta (B2)
BURT COLLINS – trompeta (A2, A3)

DICK “TACO” MEZA – saxofón tenor (A3, B2)


Harlem River Drive. Con este nombre se conoce una famosa vía neoyorquina de 4.20 millas – 6.76 km – que cruza el condado de Manhattan de norte a sur bordeando el río Harlem y el este del vecindario de igual nombre – originalmente una villa holandesa fundada en 1658 (y nombrada en honor al pueblo de Haarlem en Holanda) que hoy en día es un territorio predominantemente negro – afroamericano – e hispano… y lo ha sido así por décadas. Esta carretera, la NY907P, fue nombrada originalmente la 369th Harlem Hellfighters Drive en honor al regimiento de infantería 369 y fue inaugurada así en 1964. En 1971, no obstante, Harlem River Drive también se convierte en el título de una antológica y ambiciosa grabación que fusionaba de manera íntegra diversos estilos musicales. Una grabación que definitivamente trascendió, solo que no de la manera que sus protagonistas lo hubieran querido. Esta es su historia.


Tal como reza el texto en un cartel promocional de la época, el Harlem River Drive en 1971 era una autopista cuya función principal era atravesar sobre Harlem, un área que pocos deseaban ver por mucho tiempo. Solo bastaba con transitar dicha vía a la máxima velocidad permitida por ley para no escuchar el llanto de bebés hambrientos o ver las caras de los drogadictos en la calle. En fin, se evitaba ver el feroz contraste entre dos realidades distintas: la prosperidad de los que transitan entre ambos extremos de dicha vía y la miseria tercermundista de los que debajo de ella habitaban. Ese mismo año, Eddie Palmieri – el mismo pianista irreverente que ese mismo año se reinventaba sonoramente con su hoy antológico Vámonos Pa’l Monte – decide precisamente darle un nuevo significado sonoro a ese mismo Harlem River Drive: con un selecto grupo de estrellas de la escena pop y R&B, y sumado a su propia sección rítmica y a su hermano y mentor Charlie Palmieri, Eddie plasmaba en música esa misma realidad que esta autopista pretendía mantener ignorada: este mundo alterno y sí, tercermundista. Era salsa, era jazz, era soul afroamericano. Era todo eso en uno y creado por y para esa misma gente ignorada de ambos lados de la vía. Pero, si bien Eddie Palmieri hacía tiempo que venía adentrándose en las aguas profundas de la crítica social con álbumes como Justicia (1969) y el mismo Vámonos Pa’l Monte (’71), su idea para con este disco era en parte mucho más inocente: el siempre ansiado crossover. Ah, pero no el mismo crossover banal que años después intentarían sin éxito Tito Puente, Louie Ramírez y la Fania All-Stars: Palmieri y compañía buscaban apelar al mismo público mayoritario que compraba los discos de artistas como Marvin Gaye y Curtis Mayfileld, dos artistas afroamericanos que no tenían pelos en la lengua a la hora de cantar sus verdades en música. O incluso el mismo James Brown, quien paralelo a la abierta sexualidad que sudaban varios de sus grandes éxitos – sumado a sus propias rutinas de baile – apelaba al orgullo de los suyos con himnos como Say It Loud/I’m Black and I’m Proud – grítalo fuerte, soy negro y orgulloso de serlo. Por ahí es que iba la cosa…

De la calle 125 a un puente llamado DeDub. Varias sombras de vida: desde el diamante hasta el fango. Un escape a la ciudad a solo millas de distancia. Un expreso al campo donde a todos se nos permite jugar.

Harlem River Drive.

Se ve todo tipo de gente cruzando por este Drive. Desde políticos de alto copete hasta aquellos que ni vida tienen. De la basura en los ghettos al mayordomo en las colinas. Desde los bandidos más “cool” hasta los gritos de muerte en la noche.

Eddie Palmieri ya estaba en transición en 1968 cuando graba Champagne, el último álbum con su banda original La Perfecta. Barry Rogers, su compañero de armas en dicha orquesta y compañero de muchas batallas más – y quien en ese entonces dejaba atrás la orquesta para adentrarse en otras aguas con una banda de rock llamada Dreams – lo conecta con un profesor suyo: el guitarrista Robert “Bob” Bianco. Influenciado por Barry y por los entonces esposos Ira y Marilyn Herscher (el primero, pianista, entonces junto a su hermano bajista David miembro de la Orquesta Broadway; su hoy ex esposa se hace llamar actualmente Marilyn Kane), Eddie atiende los cursos que Bianco dictaba sobre economía y las teorías de Henry George sobre la desigualdad y pobreza en la escuela que llevaba su nombre: Henry George School of Social Science. No hubo vuelta atrás en Eddie: Bianco –amén de ser también su profesor de teoría musical – le abrió los ojos al entendimiento de esa misma dicotomía que no le era ajena, pues la vivía. Como muchos otros hispanos en Nueva York, él era también víctima de ese discrimen social y racial. Solo que ahora lo entendía en su justa perspectiva. Eran los tiempos turbulentos de la guerra de Vietnam – una guerra que, contrario a la fanfarria (o fanfarronería) triunfalista que necesitaba vender Hollywood, pocos fuera del territorio en conflicto realmente entendieron; donde muchos inocentes – incluyendo los propios soldados – murieron sin saber contra quién peleaban y, lo que es aún peor, los que regresaron con vida solo encontraron el desprecio de los suyos. Eran también los tiempos de las revueltas en Kent State, las temidas Panteras Negras y el surgimiento de grupos similares como los Young Lords – en cuya plantilla de líderes figuraban Mickey Meléndez y Felipe Luciano entre otros – y el antigubernamental los Weathermen, los movimientos que por separado lideraban Martin Luther King y Malcolm X. Aunque parecieran comunidades opuestas en ocasiones, en ese Nueva York de fines de los 60’s y principios de los 70’s el boricua y el niche afroamericano sufrían el mismo discrimen institucional. Eddie Palmieri, quien desde sus tiempos de Sugar For You (sí, ese mismo Azúcar Pa’ Ti) ya era favorito de ambos públicos, no estaba exento de esa realidad. Y de esa misma realidad que ahora comprendía a mayor escala, surge precisamente ese grito de guerra que en el ’69 pedía justicia pa’ los boricuas y los niches. Si bien en 1970 decidió nadar en puerto seguro con Superimposition – aunque estrenando un lado más radical musicalmente hablando en el lado B de ese disco – es en las sesiones del disco Vámonos Pa’l Monte al año siguiente donde Palmieri retoma el tema político con el tema que le daba título a ese disco y el abierto y directo Revolt in Cell Block 3 – La Libertad, Lógico – donde las harto familiares notas del otrora inofensivo pájaro lindo de la madrugá’ ahora le reclamaban al amo rico “sí, económicamente soy esclavo de ti, pero a mí no me engañas….no eres quien pa’ tratarme así.” Y mirando al timbalero, que ahora añadía un redoblante – o caja o snare drum, pa’l gringo promedio – simulando el sonido de una ametralladora, le da luz verde para disparar: “mete mano, Nicky…”


Precisamente en esas sesiones – donde musicalmente Eddie revolucionaba la escena adoptando la moda eléctrica que desde los predios del jazz imponía Miles Davis al pasarse al Fender Rhodes y lo combinaba con el órgano Hammond B3 de su hermano Charlie el Electroduro – ya ambos hermanos junto a Bob Bianco, Nicky Marrero, Eladio Pérez y Víctor Venegas empezaban a coquetear con las ideas musicales que eventualmente desembocan en Harlem River Drive. Pero esa radicalidad que ya venían ensayando desde Superimposition apuntaba a otros lares y a mucha mayor altura. Esa hambre de decir algo más y unificar el discurso boricua y niche – que a fin de cuentas era un mismo reclamo – necesitaba ser escuchado por más personas, no solamente una minoría. Y así empiezan a caer las piezas en su sitio: Calvin Clash, compositor apodado Snookie y un viejo amigo de los días del Azúcar sería el instigador – “oye, Eddie, ¿por qué no grabas un álbum de rock?” – y quien aportaría el grueso de las letras de este proyecto. Palmieri aportaba entonces a su hermano y a su sesión de ritmo – Bob, Nicky, Eladio y Víctor – mientras el recién llegado saxo Ronnie Cuber, quien paralelo a su debut en la salsa con Eddie también tocaba con Aretha Franklin, traía a varios de sus colegas en dicha banda – el bajista Jerry Jemmott, el guitarrista Cornell Dupree, el trombonista Bruce Fowler (otrora miembro también de la banda de Frank Zappa) y el sensacional baterista Bernard Purdie. El co-productor del proyecto, el también compositor Lockie Edwards – famoso por su trabajo para Dionne Warwick, Louis Prima, The Coasters, Nat King Cole y The Crests – trajo al que sería la voz del álbum: Jimmy Norman. {Irónico como suena, Jimmy no fue la primera opción: el cantante que tenían en mente originalmente nunca llegó por una fuerte discusión la noche antes de la grabación…} Y algunos viejos amigos como Barry Rogers y Manny Oquendo también se sumarían al proyecto en uno que otro tema. Solo faltaría, una vez completado el disco, el visto bueno del no muy querido Morris Levy para que el mismo saliera por la casa matriz principal Roulette Records y no su división latina para la cual Eddie grababa, Tico Records. Después de todo, la idea era apelar a ese otro público fuera de los círculos hispanos y afroamericanos, entiéndase ese mercado hippie - o así le llamaban entonces – que compraba los discos pop y rock de moda. Y Levy les dio el visto bueno.

Sale publicado Harlem River Drive en 1971, meses después del Vámonos Pa’l Monte que aún quemaba las ondas radiales hispanas y Palmieri y compañía salen de gira, no solo tocando en salones de baile, pero también tocando gratuitamente en prisiones y llevando su mensaje al hombre promedio, al ciudadano de a pie como usted y yo (más de esto en breve). Pero algo no esperado ocurrió: lo radical en términos de música y letra – este resultó ser un disco bastante adelantado a su tiempo – lejos de atraer al público mayoritario – sí, el anglosajón – terminó atrayendo precisamente a la gente más radical: Los Young Lords, los Weathermen, los mismos Panteras Negras (de nuevo, más de esto en breve). Sin proponérselo, Palmieri, Norman y compañía terminaron pariendo un clásico de culto en lugar de un Top 100 de Billboard. Posiblemente baste solo traducir el contenido de una de sus canciones para que usted, amigo lector en español, sepa de primera mano por qué este disco se convirtió en himno de grupos revolucionarios como los antes mencionados. Por ejemplo, el mensaje principal – más directo y a quemarropa, imposible – se encuentra en el tema Idle Hands, el tercero del álbum y cuyo título se traduce como Manos Ociosas, crítica directa del 99% hacia ese 1% que acapara toda la riqueza y también redacta las leyes a su antojo y conveniencia:

Ustedes conocen la historia de cómo todo comenzó. A los cinco días Dios creó al hombre. Toda la tierra era libre y nosotros también. No había esclavitud que llevase a la pobreza.

- Manos ociosas. Manos ociosas.

Entonces ellos se treparon con sus más grandes esquemas. Solo matando, robando e imponiendo impuestos por cualquier motivo y utilizando cualquier excusa. Para disfrazar la injusticia – el mal llamado progreso – y negarle a nuestra gente su derecho a ser felices.

- Manos ociosas. Manos ociosas.

Ahora la cosa es peor cada año. Realmente no se puede vivir cuando se vive con miedo. Cualquiera sea nuestro esfuerzo siempre falla: mientras el mundo entero duerme las manos ociosas ejecutan.

- Manos ociosas… Manos ociosas…
Ahora bien, ¿tienes tú el coraje? ¿Tienes el deseo? ¿Tienes las agallas para ver un sueño cumplirse? ¿Te preguntas por qué? ¿Acaso te importa (esto) un carajo? ¿Sabes tú qué realmente significa cuando se habla de los Derechos del Hombre?

Otro ejemplo se encuentra en la desgarradora letra de Broken Home – Hogar Destruido – el cuarto tema del disco y cuya base sonora posiblemente ustedes la conocen como The Mod Scene (del álbum Live At The University of Puerto Rico). Sepa usted que este tema se grabó originalmente en las sesiones de Vamonos Pa’l Monte como un tema de jazz libre – o sea, sin un ritmo o patrón realmente definido – por un quinteto de estudio: Bob Bianco en la guitarra, Víctor Venegas en el bajo, Nicky Marrero en la batería y los hermanos Palmieri en piano eléctico y órgano – en determinado momento durante el solo de Charlie se le puede escuchar en el órgano como gritando entre notas “what the bloody fuck?” (“¿qué carajo pasa aquí?”) – y debutó en esas cintas originales como Moon Crater I. Pero esta cinta otrora inédita y descartada de dicho disco se rescató para Harlem River Drive añadiéndosele la letra de Calvin Clash, el saxo soprano de Cuber y las voces de Jimmy Norman, Al Taylor y Marilyn Herscher – y una tímida conga a cargo de Manny Oquendo, quien abandona el tema tras solo par de compases al no poder descifrar un ritmo base a pesar de lo que sugiere el obstinato de siete notas del bajo de Venegas que sirve de “coro” a este tema. Un tema tan desesperante como la misma música que eventualmente le sirve de marco:

Anoche abandoné mi casa… o fue un año atrás. No recuerdo cuándo, solo que sabía que tenía que irme. Pero sí recuerdo el hambre y el que me dejaran solo. Pero es que así es que se vive la vida cuando vienes de un hogar roto.

- De aquí ¿pa’ dónde vamos? ¿A dónde? (No lo sé. A veces me pregunto...)

Recuerdo ventanas rotas, losetas colgando del techo. Los buitres eran tan comunes, cazando toda presa suelta. Una cuna era tan solo un área de recreo para una rata que escuchase un grito. Pero es que así es que se vive la vida cuando vienes de un hogar roto.

- De aquí ¿pa’ dónde vamos? ¿A dónde? (¿Hacia dónde vamos? ¿No te haces esta pregunta tú?)

¿Has oído hablar del ghetto? Pues bien, yo vengo de la parte más baja. Donde los tiradores (de droga) son dueños de las aceras y la basura es nuestro parque. Gritos, “¡alguien que llame a la policía!” Porque no tenemos como pagar un maldito teléfono. Así es que se vive la vida cuando vienes de un hogar roto.

- De aquí ¿pa’ dónde vamos? ¿A dónde?

Nunca conocí a mi padre pues murió a temprana edad. Pero recuerdo a mi madre llorando en una casa que ella llamaba jaula. Me dijo “hijo, lo siento mucho, pero tienes que resolverte como puedas.” Así es que se vive la vida cuando vienes de un hogar roto.

- De aquí ¿pa’ dónde vamos? ¿A dónde?

No lo sé, es tan duro contarlo a veces. Sabes, vivimos en un mundo construido con mentiras. Tú has escuchado todas las promesas y excusas. Yo solo quiero saber a dónde vamos. ¿A dónde demonios vamos? ¿Nos vamos o nos quedamos? ¿Peleamos u oramos?

- De aquí ¿pa’ dónde vamos? ¿A dónde? (No lo sé. No lo sé. No lo sé….)

Deseo que alguien me explique. Por Dios, que alguien me explique. ¿Nos vamos? ¿O nos quedamos? ¿Dónde estamos parados?

Pero no todo el álbum tiene un tema sombrío. El tema que aporta el propio Jimmy Norman, el reflexivo If (We Had Peace Today) – Si Tuviéramos Paz Hoy Día – aporta un hálito de esperanza y una visión de un mundo mejor. Y el último tema del disco, titulado Seeds Of Life – Semillas de Vida – si bien una mezcla agridulce en su letra aporta una necesaria nota positiva, una que afortunadamente le da cierre a este discurso con una nota festiva. Tan festiva como la combinación del timbal de Oquendo y la batería de Purdie junto a los vientos de Barry, Ronnie, Randy Brecker y Taco Meza. Casi una reunión de La Perfecta pero con sonido actualizado. Un final pues, perfecto dentro del concepto del disco:

El hombre planta la semilla y la flor crece. Nace la fragancia de una rosa perfumada. El hombre planta la semilla de amor en el alma de su mujer. Ni idea tiene de lo que crecerá. 
No está seguro de lo que cosechará. ¿Será amor suave o despecho duro?

- Son las semillas de vida.

El hombre planta la semilla y un niño nace. Tan lleno de vida en un mundo cada vez más equivocado. El hombre planta una semilla en la mente de su madre; de que este hijo de ambos sabrá hacer las cosas bien. Dudosamente él sepa que el amor podría no durar; pues la belleza del bien es la máscara de una mujer.

- Son las semillas de vida.

Ahora el hombre es el plantado tras una vida de sufrimientos. Yace en una solitaria fosa de cementerio cubierta por una losa. Ahora si bien en toda su vida no puso a nadie por encima de él ahora su mujer llora por lo que el muerto hizo.
Qué desperdicio…. Qué manera de desperdiciar una vida.

- Son las semillas de vida.

El álbum, desde luego, no tuvo el éxito económico que esperaba Palmieri… o el propio Morris Levy, quien harto de ver como sus artistas latinos en lugar de traerle más ganancias solo le traían dolores de cabeza ya buscaba como deshacerse en 1972 de sus sellos Tico y Alegre. Lejos de ser el futuro de la música latina o de la propia música R&B – como lo veía Aurora Flores (entonces adolescente y futura corresponsal de la revista Latin New York) y como la misma música grabada lo suponía – el disco se convirtió en un underground classic (“demasiado subversivo, por eso solo llegó hasta donde llegó” según lo define el propio Nicky Marrero 45 años después). El propio Eddie dice: “Lo hice con la intención de hacer el crossover. Quería vender más discos. Pero eso no fue lo que pasó: en lugar de traer más ventas lo que logramos fue traer al FBI y la CIA a las oficinas de la disquera.” Miembros de los Weathermen eran arrestados por la policía neoyorquina y copias del álbum Harlem River Drive eran comunes en sus carros. Desde luego, Morris Levy no estaba nada de contento: “yo no necesito que los federales vengan a preguntarme por algo que yo no hice […] no vuelvas a grabar la mierda esa…” Y así, luego de una grabación en vivo de 1972 coordinada por Joe Cain en la correccional de Ossing – la famosa prisión de Sing Sing – se dejó morir el asunto a nivel discográfico. Eso sí, desde los tiempos de Justicia ya Eddie era habitual tocando gratis en prisiones como Rikers y Attica – de hecho, es famosa la anécdota que cuenta el propio Palmieri de como una presentación suya en Rikers junto a Dizzy Gillespie casi termina en conato de motín cuando éste último, leyenda del jazz y también famoso por sus dotes cómicos, tuvo la osadía de decir “oye, Eddie, ¿alguna vez habías visto un público más cautivo que este?” Para Eddie, esta era otra forma de expresar su punto de vista sobre la injusticia social y racial que se vivía en las calles y denunciar como ejemplo la tristeza que le daba ver a tantos amigos en diferentes prisiones condenados a 10 o más años por algo tan trivial como poseer un pitillo de marihuana, algo que en manos de un blanco rubio – como los miles que fueron a Woodstock ’69 – aunque igual de ilegal según la ley Rockefeller era visto como mero asunto de hippies. En uno de esos finales irónicos cual canción de Tite Curet, Calvin “Snookie” Clash, el mismo instigador y compositor del grueso del Harlem River Drive, falleció precisamente en la prisión de Sing Sing…

No obstante, Harlem River Drive el álbum caló y sobrevivió a su manera el embate del Padre Tiempo. 45 años después la realidad que se vive en el barrio no ha variado gran cosa después de todo. El discrimen sigue ahí – y lo que es peor, con buen margen a propagarse a nivel institucional y nacional si nos dejamos llevar por el sermón de campaña de la administración actual, irónicamente la misma que le ha dado voz y cara a una minoría supremacista que se canta marginada por ventear en público su discrimen hacia todos los que no son como ellos. Y precisamente 45 años después un nuevo público adoptó como suyo este discurso añejo de Palmieri, el cual por cierto regrabó en 2016 para un nuevo álbum próximo a salir. [Nota: entre 2015 y 2016 Palmieri graba tres nuevos álbumes: Sabiduría, joya de jazz latino que se publicó en mayo de 2017 y los aún por salir Mi Luz Mayor (quizá el más esperado de los tres, homenaje póstumo de Eddie a su fenecida esposa Iraida y donde participan entre otros Carlos Santana, Gilberto Santa Rosa, Herman Oliveras y Nicky Marrero) y un nuevo Harlem River Drive.] Esta vez Harlem River Drive viene con nuevo material, nuevas caras – del disco original solo repiten Marrero y Purdie – y adaptaciones modernas del repertorio hoy clásico, uno que de acuerdo a como lo cuenta José “Cochi” Clausell – otrora timbalero de Eddie por poco más de dos décadas y quien también participa en este nuevo álbum – sigue siendo tan vigente y necesario en estos tiempos que vivimos. El propio Palmieri lo sentencia con sus propias palabras: “el mensaje de Harlem River Drive es el pasado, presente y futuro. Estamos hablando de condiciones que han existido, existen y seguirán existiendo, así como el por qué luchamos por sobrevivir. Estamos hablando de la desigualdad en la distribución de la riqueza. Estamos hablando de hogares rotos.”

La avenida que sirve de puente sigue estando ahí. Los pudientes siguen pasando por dicha vía como si nada. Y la miseria que se vive debajo de dicha vía también sigue estando ahí. En fin, la vida continúa… Y el Harlem River Drive también…

®2017 – THOMAS MURIEL

Referencias para este artículo:

Afro Cuban Evolution – entrevista a Eddie Palmieri por Alan Leeds (Wax Poetics, edición 49)

Righteous Struggle – entrevista a Eddie Palmieri y Jimmy Norman sobre Harlem River Drive por Pablo Yglesias (Wax Poetics, edición 49)

Eddie Palmieri Reprises a Tantalizing Harlem River Dirve – reseña del concierto efectuado el 21 de mayo de 2016 por Ben Ratliff (New York Times)

The Note 2 – Eddie Palmieri/ A Revolution on Harlem River Drive – documental de Red Bull Music con entrevistas a Eddie Palmieri, Nicky Marrero, Bernard Purdie, Felipe Luciano, Jay Mezzina y Aurora Flores

Why Harlem River Drive’s Social Spirit Is Still Relevant – entrevista a Eddie Palmieri y DJ Bobbito García por Beverly Bryan para Remezcla.com

Fania All-Stars: Salsa Inc. – libro por Tommy Muriel, edición revisada en enero 2017
Traducciones del inglés al español por Tommy Muriel.