miércoles, 16 de agosto de 2017

Cruzando el HARLEM RIVER DRIVE… (Ayer es Hoy)



(08/08/2017 – Ensayo por Tommy Muriel para Hablando En Clave®)


“HARLEM RIVER DRIVE” – POR EDDIE PALMIERI (ROULETTE RECORDS SR-3004, AÑO 1971)
A1
Harlem River Drive
(Calvin Clash, Eddie Palmieri)
4:05
A2
If (We Had Peace Today)
(Jimmy Norman, Al Taylor)
2:56
A3
Idle Hands
(Marilyn Herscher, Bob Bianco)
8:27
B1
Broken Home
(Eddie Palmieri, Charlie Palmieri, Calvin Clash)
10:35
B2
Seeds Of Life
(Eddie Palmieri, Calvin Clash)
5:07

Ficha técnica: Grabado en 1971 en los estudios RKO por Fred Weinberg. Remezclado en The Record Plant por Jay Mezzina. Arreglos y teoría por Eddie Palmieri, excepto A2 (teoría por Jimmy Norman y arreglo de Ronnie Cuber). Orquestaciones y arreglo de sección de vientos por Ronnie Cuber. Foto de portada original de Leonard Freed; diseño y arte de portada por Ruby Mazur.

Álbum coordinado por Miguel Estivill y producido por Eddie Palmieri y Lockie Edwards.

Músicos:
EDDIE PALMIERI – piano eléctrico
JIMMY NORMAN - vocalista
MARILYN HERSCHER, ALLAN (AL) TAYLOR - coros
RONNIE CUBER – saxofón barítono (lado A, B2), saxofón soprano [A1, B1]
CHARLIE PALMIERI – órgano Hammond (A1, B1)
VÍCTOR VENEGAS – bajo (A1, lado B)
GERALD (JERRY) JEMMOTT – bajo eléctrico (A2, A3)
ANDY GONZÁLEZ - bajo eléctrico (B2)
BERNARD “PRETTY” PURDIE - batería (A3, B2)
DEAN ROBERT PRATT – batería (A2)
NICKY MARRERO – batería (B1), timbales (A1, A3)
REGGIE FERGUSON – batería (A1)
MANNY OQUENDO - timbales (B2), congas (B1)
ELADIO PÉREZ - congas (A1, A3, B2)
ROBERT (BOB) BIANCO – guitarra (A1, B1)
BOB MANN (B2), CORNELL DUPREE (A2, A3, B2) – guitarra
BARRY ROGERS – trombón (B2)
BRUCE LAMBOURNE FOWLER – trombón (A2, A3)
RANDY BRECKER – trompeta (B2)
BURT COLLINS – trompeta (A2, A3)

DICK “TACO” MEZA – saxofón tenor (A3, B2)


Harlem River Drive. Con este nombre se conoce una famosa vía neoyorquina de 4.20 millas – 6.76 km – que cruza el condado de Manhattan de norte a sur bordeando el río Harlem y el este del vecindario de igual nombre – originalmente una villa holandesa fundada en 1658 (y nombrada en honor al pueblo de Haarlem en Holanda) que hoy en día es un territorio predominantemente negro – afroamericano – e hispano… y lo ha sido así por décadas. Esta carretera, la NY907P, fue nombrada originalmente la 369th Harlem Hellfighters Drive en honor al regimiento de infantería 369 y fue inaugurada así en 1964. En 1971, no obstante, Harlem River Drive también se convierte en el título de una antológica y ambiciosa grabación que fusionaba de manera íntegra diversos estilos musicales. Una grabación que definitivamente trascendió, solo que no de la manera que sus protagonistas lo hubieran querido. Esta es su historia.


Tal como reza el texto en un cartel promocional de la época, el Harlem River Drive en 1971 era una autopista cuya función principal era atravesar sobre Harlem, un área que pocos deseaban ver por mucho tiempo. Solo bastaba con transitar dicha vía a la máxima velocidad permitida por ley para no escuchar el llanto de bebés hambrientos o ver las caras de los drogadictos en la calle. En fin, se evitaba ver el feroz contraste entre dos realidades distintas: la prosperidad de los que transitan entre ambos extremos de dicha vía y la miseria tercermundista de los que debajo de ella habitaban. Ese mismo año, Eddie Palmieri – el mismo pianista irreverente que ese mismo año se reinventaba sonoramente con su hoy antológico Vámonos Pa’l Monte – decide precisamente darle un nuevo significado sonoro a ese mismo Harlem River Drive: con un selecto grupo de estrellas de la escena pop y R&B, y sumado a su propia sección rítmica y a su hermano y mentor Charlie Palmieri, Eddie plasmaba en música esa misma realidad que esta autopista pretendía mantener ignorada: este mundo alterno y sí, tercermundista. Era salsa, era jazz, era soul afroamericano. Era todo eso en uno y creado por y para esa misma gente ignorada de ambos lados de la vía. Pero, si bien Eddie Palmieri hacía tiempo que venía adentrándose en las aguas profundas de la crítica social con álbumes como Justicia (1969) y el mismo Vámonos Pa’l Monte (’71), su idea para con este disco era en parte mucho más inocente: el siempre ansiado crossover. Ah, pero no el mismo crossover banal que años después intentarían sin éxito Tito Puente, Louie Ramírez y la Fania All-Stars: Palmieri y compañía buscaban apelar al mismo público mayoritario que compraba los discos de artistas como Marvin Gaye y Curtis Mayfileld, dos artistas afroamericanos que no tenían pelos en la lengua a la hora de cantar sus verdades en música. O incluso el mismo James Brown, quien paralelo a la abierta sexualidad que sudaban varios de sus grandes éxitos – sumado a sus propias rutinas de baile – apelaba al orgullo de los suyos con himnos como Say It Loud/I’m Black and I’m Proud – grítalo fuerte, soy negro y orgulloso de serlo. Por ahí es que iba la cosa…

De la calle 125 a un puente llamado DeDub. Varias sombras de vida: desde el diamante hasta el fango. Un escape a la ciudad a solo millas de distancia. Un expreso al campo donde a todos se nos permite jugar.

Harlem River Drive.

Se ve todo tipo de gente cruzando por este Drive. Desde políticos de alto copete hasta aquellos que ni vida tienen. De la basura en los ghettos al mayordomo en las colinas. Desde los bandidos más “cool” hasta los gritos de muerte en la noche.

Eddie Palmieri ya estaba en transición en 1968 cuando graba Champagne, el último álbum con su banda original La Perfecta. Barry Rogers, su compañero de armas en dicha orquesta y compañero de muchas batallas más – y quien en ese entonces dejaba atrás la orquesta para adentrarse en otras aguas con una banda de rock llamada Dreams – lo conecta con un profesor suyo: el guitarrista Robert “Bob” Bianco. Influenciado por Barry y por los entonces esposos Ira y Marilyn Herscher (el primero, pianista, entonces junto a su hermano bajista David miembro de la Orquesta Broadway; su hoy ex esposa se hace llamar actualmente Marilyn Kane), Eddie atiende los cursos que Bianco dictaba sobre economía y las teorías de Henry George sobre la desigualdad y pobreza en la escuela que llevaba su nombre: Henry George School of Social Science. No hubo vuelta atrás en Eddie: Bianco –amén de ser también su profesor de teoría musical – le abrió los ojos al entendimiento de esa misma dicotomía que no le era ajena, pues la vivía. Como muchos otros hispanos en Nueva York, él era también víctima de ese discrimen social y racial. Solo que ahora lo entendía en su justa perspectiva. Eran los tiempos turbulentos de la guerra de Vietnam – una guerra que, contrario a la fanfarria (o fanfarronería) triunfalista que necesitaba vender Hollywood, pocos fuera del territorio en conflicto realmente entendieron; donde muchos inocentes – incluyendo los propios soldados – murieron sin saber contra quién peleaban y, lo que es aún peor, los que regresaron con vida solo encontraron el desprecio de los suyos. Eran también los tiempos de las revueltas en Kent State, las temidas Panteras Negras y el surgimiento de grupos similares como los Young Lords – en cuya plantilla de líderes figuraban Mickey Meléndez y Felipe Luciano entre otros – y el antigubernamental los Weathermen, los movimientos que por separado lideraban Martin Luther King y Malcolm X. Aunque parecieran comunidades opuestas en ocasiones, en ese Nueva York de fines de los 60’s y principios de los 70’s el boricua y el niche afroamericano sufrían el mismo discrimen institucional. Eddie Palmieri, quien desde sus tiempos de Sugar For You (sí, ese mismo Azúcar Pa’ Ti) ya era favorito de ambos públicos, no estaba exento de esa realidad. Y de esa misma realidad que ahora comprendía a mayor escala, surge precisamente ese grito de guerra que en el ’69 pedía justicia pa’ los boricuas y los niches. Si bien en 1970 decidió nadar en puerto seguro con Superimposition – aunque estrenando un lado más radical musicalmente hablando en el lado B de ese disco – es en las sesiones del disco Vámonos Pa’l Monte al año siguiente donde Palmieri retoma el tema político con el tema que le daba título a ese disco y el abierto y directo Revolt in Cell Block 3 – La Libertad, Lógico – donde las harto familiares notas del otrora inofensivo pájaro lindo de la madrugá’ ahora le reclamaban al amo rico “sí, económicamente soy esclavo de ti, pero a mí no me engañas….no eres quien pa’ tratarme así.” Y mirando al timbalero, que ahora añadía un redoblante – o caja o snare drum, pa’l gringo promedio – simulando el sonido de una ametralladora, le da luz verde para disparar: “mete mano, Nicky…”


Precisamente en esas sesiones – donde musicalmente Eddie revolucionaba la escena adoptando la moda eléctrica que desde los predios del jazz imponía Miles Davis al pasarse al Fender Rhodes y lo combinaba con el órgano Hammond B3 de su hermano Charlie el Electroduro – ya ambos hermanos junto a Bob Bianco, Nicky Marrero, Eladio Pérez y Víctor Venegas empezaban a coquetear con las ideas musicales que eventualmente desembocan en Harlem River Drive. Pero esa radicalidad que ya venían ensayando desde Superimposition apuntaba a otros lares y a mucha mayor altura. Esa hambre de decir algo más y unificar el discurso boricua y niche – que a fin de cuentas era un mismo reclamo – necesitaba ser escuchado por más personas, no solamente una minoría. Y así empiezan a caer las piezas en su sitio: Calvin Clash, compositor apodado Snookie y un viejo amigo de los días del Azúcar sería el instigador – “oye, Eddie, ¿por qué no grabas un álbum de rock?” – y quien aportaría el grueso de las letras de este proyecto. Palmieri aportaba entonces a su hermano y a su sesión de ritmo – Bob, Nicky, Eladio y Víctor – mientras el recién llegado saxo Ronnie Cuber, quien paralelo a su debut en la salsa con Eddie también tocaba con Aretha Franklin, traía a varios de sus colegas en dicha banda – el bajista Jerry Jemmott, el guitarrista Cornell Dupree, el trombonista Bruce Fowler (otrora miembro también de la banda de Frank Zappa) y el sensacional baterista Bernard Purdie. El co-productor del proyecto, el también compositor Lockie Edwards – famoso por su trabajo para Dionne Warwick, Louis Prima, The Coasters, Nat King Cole y The Crests – trajo al que sería la voz del álbum: Jimmy Norman. {Irónico como suena, Jimmy no fue la primera opción: el cantante que tenían en mente originalmente nunca llegó por una fuerte discusión la noche antes de la grabación…} Y algunos viejos amigos como Barry Rogers y Manny Oquendo también se sumarían al proyecto en uno que otro tema. Solo faltaría, una vez completado el disco, el visto bueno del no muy querido Morris Levy para que el mismo saliera por la casa matriz principal Roulette Records y no su división latina para la cual Eddie grababa, Tico Records. Después de todo, la idea era apelar a ese otro público fuera de los círculos hispanos y afroamericanos, entiéndase ese mercado hippie - o así le llamaban entonces – que compraba los discos pop y rock de moda. Y Levy les dio el visto bueno.

Sale publicado Harlem River Drive en 1971, meses después del Vámonos Pa’l Monte que aún quemaba las ondas radiales hispanas y Palmieri y compañía salen de gira, no solo tocando en salones de baile, pero también tocando gratuitamente en prisiones y llevando su mensaje al hombre promedio, al ciudadano de a pie como usted y yo (más de esto en breve). Pero algo no esperado ocurrió: lo radical en términos de música y letra – este resultó ser un disco bastante adelantado a su tiempo – lejos de atraer al público mayoritario – sí, el anglosajón – terminó atrayendo precisamente a la gente más radical: Los Young Lords, los Weathermen, los mismos Panteras Negras (de nuevo, más de esto en breve). Sin proponérselo, Palmieri, Norman y compañía terminaron pariendo un clásico de culto en lugar de un Top 100 de Billboard. Posiblemente baste solo traducir el contenido de una de sus canciones para que usted, amigo lector en español, sepa de primera mano por qué este disco se convirtió en himno de grupos revolucionarios como los antes mencionados. Por ejemplo, el mensaje principal – más directo y a quemarropa, imposible – se encuentra en el tema Idle Hands, el tercero del álbum y cuyo título se traduce como Manos Ociosas, crítica directa del 99% hacia ese 1% que acapara toda la riqueza y también redacta las leyes a su antojo y conveniencia:

Ustedes conocen la historia de cómo todo comenzó. A los cinco días Dios creó al hombre. Toda la tierra era libre y nosotros también. No había esclavitud que llevase a la pobreza.

- Manos ociosas. Manos ociosas.

Entonces ellos se treparon con sus más grandes esquemas. Solo matando, robando e imponiendo impuestos por cualquier motivo y utilizando cualquier excusa. Para disfrazar la injusticia – el mal llamado progreso – y negarle a nuestra gente su derecho a ser felices.

- Manos ociosas. Manos ociosas.

Ahora la cosa es peor cada año. Realmente no se puede vivir cuando se vive con miedo. Cualquiera sea nuestro esfuerzo siempre falla: mientras el mundo entero duerme las manos ociosas ejecutan.

- Manos ociosas… Manos ociosas…
Ahora bien, ¿tienes tú el coraje? ¿Tienes el deseo? ¿Tienes las agallas para ver un sueño cumplirse? ¿Te preguntas por qué? ¿Acaso te importa (esto) un carajo? ¿Sabes tú qué realmente significa cuando se habla de los Derechos del Hombre?

Otro ejemplo se encuentra en la desgarradora letra de Broken Home – Hogar Destruido – el cuarto tema del disco y cuya base sonora posiblemente ustedes la conocen como The Mod Scene (del álbum Live At The University of Puerto Rico). Sepa usted que este tema se grabó originalmente en las sesiones de Vamonos Pa’l Monte como un tema de jazz libre – o sea, sin un ritmo o patrón realmente definido – por un quinteto de estudio: Bob Bianco en la guitarra, Víctor Venegas en el bajo, Nicky Marrero en la batería y los hermanos Palmieri en piano eléctico y órgano – en determinado momento durante el solo de Charlie se le puede escuchar en el órgano como gritando entre notas “what the bloody fuck?” (“¿qué carajo pasa aquí?”) – y debutó en esas cintas originales como Moon Crater I. Pero esta cinta otrora inédita y descartada de dicho disco se rescató para Harlem River Drive añadiéndosele la letra de Calvin Clash, el saxo soprano de Cuber y las voces de Jimmy Norman, Al Taylor y Marilyn Herscher – y una tímida conga a cargo de Manny Oquendo, quien abandona el tema tras solo par de compases al no poder descifrar un ritmo base a pesar de lo que sugiere el obstinato de siete notas del bajo de Venegas que sirve de “coro” a este tema. Un tema tan desesperante como la misma música que eventualmente le sirve de marco:

Anoche abandoné mi casa… o fue un año atrás. No recuerdo cuándo, solo que sabía que tenía que irme. Pero sí recuerdo el hambre y el que me dejaran solo. Pero es que así es que se vive la vida cuando vienes de un hogar roto.

- De aquí ¿pa’ dónde vamos? ¿A dónde? (No lo sé. A veces me pregunto...)

Recuerdo ventanas rotas, losetas colgando del techo. Los buitres eran tan comunes, cazando toda presa suelta. Una cuna era tan solo un área de recreo para una rata que escuchase un grito. Pero es que así es que se vive la vida cuando vienes de un hogar roto.

- De aquí ¿pa’ dónde vamos? ¿A dónde? (¿Hacia dónde vamos? ¿No te haces esta pregunta tú?)

¿Has oído hablar del ghetto? Pues bien, yo vengo de la parte más baja. Donde los tiradores (de droga) son dueños de las aceras y la basura es nuestro parque. Gritos, “¡alguien que llame a la policía!” Porque no tenemos como pagar un maldito teléfono. Así es que se vive la vida cuando vienes de un hogar roto.

- De aquí ¿pa’ dónde vamos? ¿A dónde?

Nunca conocí a mi padre pues murió a temprana edad. Pero recuerdo a mi madre llorando en una casa que ella llamaba jaula. Me dijo “hijo, lo siento mucho, pero tienes que resolverte como puedas.” Así es que se vive la vida cuando vienes de un hogar roto.

- De aquí ¿pa’ dónde vamos? ¿A dónde?

No lo sé, es tan duro contarlo a veces. Sabes, vivimos en un mundo construido con mentiras. Tú has escuchado todas las promesas y excusas. Yo solo quiero saber a dónde vamos. ¿A dónde demonios vamos? ¿Nos vamos o nos quedamos? ¿Peleamos u oramos?

- De aquí ¿pa’ dónde vamos? ¿A dónde? (No lo sé. No lo sé. No lo sé….)

Deseo que alguien me explique. Por Dios, que alguien me explique. ¿Nos vamos? ¿O nos quedamos? ¿Dónde estamos parados?

Pero no todo el álbum tiene un tema sombrío. El tema que aporta el propio Jimmy Norman, el reflexivo If (We Had Peace Today) – Si Tuviéramos Paz Hoy Día – aporta un hálito de esperanza y una visión de un mundo mejor. Y el último tema del disco, titulado Seeds Of Life – Semillas de Vida – si bien una mezcla agridulce en su letra aporta una necesaria nota positiva, una que afortunadamente le da cierre a este discurso con una nota festiva. Tan festiva como la combinación del timbal de Oquendo y la batería de Purdie junto a los vientos de Barry, Ronnie, Randy Brecker y Taco Meza. Casi una reunión de La Perfecta pero con sonido actualizado. Un final pues, perfecto dentro del concepto del disco:

El hombre planta la semilla y la flor crece. Nace la fragancia de una rosa perfumada. El hombre planta la semilla de amor en el alma de su mujer. Ni idea tiene de lo que crecerá. 
No está seguro de lo que cosechará. ¿Será amor suave o despecho duro?

- Son las semillas de vida.

El hombre planta la semilla y un niño nace. Tan lleno de vida en un mundo cada vez más equivocado. El hombre planta una semilla en la mente de su madre; de que este hijo de ambos sabrá hacer las cosas bien. Dudosamente él sepa que el amor podría no durar; pues la belleza del bien es la máscara de una mujer.

- Son las semillas de vida.

Ahora el hombre es el plantado tras una vida de sufrimientos. Yace en una solitaria fosa de cementerio cubierta por una losa. Ahora si bien en toda su vida no puso a nadie por encima de él ahora su mujer llora por lo que el muerto hizo.
Qué desperdicio…. Qué manera de desperdiciar una vida.

- Son las semillas de vida.

El álbum, desde luego, no tuvo el éxito económico que esperaba Palmieri… o el propio Morris Levy, quien harto de ver como sus artistas latinos en lugar de traerle más ganancias solo le traían dolores de cabeza ya buscaba como deshacerse en 1972 de sus sellos Tico y Alegre. Lejos de ser el futuro de la música latina o de la propia música R&B – como lo veía Aurora Flores (entonces adolescente y futura corresponsal de la revista Latin New York) y como la misma música grabada lo suponía – el disco se convirtió en un underground classic (“demasiado subversivo, por eso solo llegó hasta donde llegó” según lo define el propio Nicky Marrero 45 años después). El propio Eddie dice: “Lo hice con la intención de hacer el crossover. Quería vender más discos. Pero eso no fue lo que pasó: en lugar de traer más ventas lo que logramos fue traer al FBI y la CIA a las oficinas de la disquera.” Miembros de los Weathermen eran arrestados por la policía neoyorquina y copias del álbum Harlem River Drive eran comunes en sus carros. Desde luego, Morris Levy no estaba nada de contento: “yo no necesito que los federales vengan a preguntarme por algo que yo no hice […] no vuelvas a grabar la mierda esa…” Y así, luego de una grabación en vivo de 1972 coordinada por Joe Cain en la correccional de Ossing – la famosa prisión de Sing Sing – se dejó morir el asunto a nivel discográfico. Eso sí, desde los tiempos de Justicia ya Eddie era habitual tocando gratis en prisiones como Rikers y Attica – de hecho, es famosa la anécdota que cuenta el propio Palmieri de como una presentación suya en Rikers junto a Dizzy Gillespie casi termina en conato de motín cuando éste último, leyenda del jazz y también famoso por sus dotes cómicos, tuvo la osadía de decir “oye, Eddie, ¿alguna vez habías visto un público más cautivo que este?” Para Eddie, esta era otra forma de expresar su punto de vista sobre la injusticia social y racial que se vivía en las calles y denunciar como ejemplo la tristeza que le daba ver a tantos amigos en diferentes prisiones condenados a 10 o más años por algo tan trivial como poseer un pitillo de marihuana, algo que en manos de un blanco rubio – como los miles que fueron a Woodstock ’69 – aunque igual de ilegal según la ley Rockefeller era visto como mero asunto de hippies. En uno de esos finales irónicos cual canción de Tite Curet, Calvin “Snookie” Clash, el mismo instigador y compositor del grueso del Harlem River Drive, falleció precisamente en la prisión de Sing Sing…

No obstante, Harlem River Drive el álbum caló y sobrevivió a su manera el embate del Padre Tiempo. 45 años después la realidad que se vive en el barrio no ha variado gran cosa después de todo. El discrimen sigue ahí – y lo que es peor, con buen margen a propagarse a nivel institucional y nacional si nos dejamos llevar por el sermón de campaña de la administración actual, irónicamente la misma que le ha dado voz y cara a una minoría supremacista que se canta marginada por ventear en público su discrimen hacia todos los que no son como ellos. Y precisamente 45 años después un nuevo público adoptó como suyo este discurso añejo de Palmieri, el cual por cierto regrabó en 2016 para un nuevo álbum próximo a salir. [Nota: entre 2015 y 2016 Palmieri graba tres nuevos álbumes: Sabiduría, joya de jazz latino que se publicó en mayo de 2017 y los aún por salir Mi Luz Mayor (quizá el más esperado de los tres, homenaje póstumo de Eddie a su fenecida esposa Iraida y donde participan entre otros Carlos Santana, Gilberto Santa Rosa, Herman Oliveras y Nicky Marrero) y un nuevo Harlem River Drive.] Esta vez Harlem River Drive viene con nuevo material, nuevas caras – del disco original solo repiten Marrero y Purdie – y adaptaciones modernas del repertorio hoy clásico, uno que de acuerdo a como lo cuenta José “Cochi” Clausell – otrora timbalero de Eddie por poco más de dos décadas y quien también participa en este nuevo álbum – sigue siendo tan vigente y necesario en estos tiempos que vivimos. El propio Palmieri lo sentencia con sus propias palabras: “el mensaje de Harlem River Drive es el pasado, presente y futuro. Estamos hablando de condiciones que han existido, existen y seguirán existiendo, así como el por qué luchamos por sobrevivir. Estamos hablando de la desigualdad en la distribución de la riqueza. Estamos hablando de hogares rotos.”

La avenida que sirve de puente sigue estando ahí. Los pudientes siguen pasando por dicha vía como si nada. Y la miseria que se vive debajo de dicha vía también sigue estando ahí. En fin, la vida continúa… Y el Harlem River Drive también…

®2017 – THOMAS MURIEL

Referencias para este artículo:

Afro Cuban Evolution – entrevista a Eddie Palmieri por Alan Leeds (Wax Poetics, edición 49)

Righteous Struggle – entrevista a Eddie Palmieri y Jimmy Norman sobre Harlem River Drive por Pablo Yglesias (Wax Poetics, edición 49)

Eddie Palmieri Reprises a Tantalizing Harlem River Dirve – reseña del concierto efectuado el 21 de mayo de 2016 por Ben Ratliff (New York Times)

The Note 2 – Eddie Palmieri/ A Revolution on Harlem River Drive – documental de Red Bull Music con entrevistas a Eddie Palmieri, Nicky Marrero, Bernard Purdie, Felipe Luciano, Jay Mezzina y Aurora Flores

Why Harlem River Drive’s Social Spirit Is Still Relevant – entrevista a Eddie Palmieri y DJ Bobbito García por Beverly Bryan para Remezcla.com

Fania All-Stars: Salsa Inc. – libro por Tommy Muriel, edición revisada en enero 2017
Traducciones del inglés al español por Tommy Muriel.






sábado, 5 de agosto de 2017

HÉCTOR LAVOE EN PERÚ

VIVENCIAS DE UNA MELÓMANA

Escrito por Angelina Medina

Como ha pasado el tiempo… treintaiun años de la histórica visita de Héctor Lavoe al Perú y no puedo dejar de sentir nostalgia al recordar diversas experiencias que gracias al “Cantante de los Cantantes” tuve la oportunidad de vivir a mis 13 años de edad, cuando estaba en el proceso de coleccionar discos, descubrir música, su historia, exponentes que pasaron a formar parte de mi gusto personal para siempre. Recuerdo que dos años antes a este suceso ya se sentía expectativa por la llegada de Lavoe a nuestra tierra así como una fiebre creciente por su música, creando un nuevo despertar por escucharla y difundirla a través de los medios radiales existentes en los 80’s, ya sea en la amplitud modulada (AM) o frecuencia modulada (FM) y que eran para entonces, nuestros nexos directos con la música e información llegada de otras partes del mundo, era nuestro universo, además de los formatos de LPS, 45 RPM, Cassetes, periódicos o revistas que podíamos conseguir para nutrirnos de lo que ocurría alrededor de esta fuerte y consolidada pasión hacia las sonoridades afroantillanas.
Siguiendo con los recuerdos, la presencia de Lavoe en el Perú se hizo más fuerte y desde comienzos de 1985 se voceaba su presentación en la Feria del Hogar, lo que con el transcurrir de los meses desmentiría Hugo Abele Maldonado (QEPD), amigo cercano de “El Jibarito de Ponce” y conductor del recordado e imprescindible espacio “Sonido Latino” y quien tuvo mucho que ver con la llegada de Héctor al año siguiente. Podemos añadir a estos hechos, lo sucedido  a finales de 1985, cuando Carlos Nieves Cornejo, co-productor del programa radial “Maestra Vida” conducido por el Dr. Luis Delgado Aparicio Porta, fue hasta New York para entrevistar a Héctor, conjuntamente con el periodista Enrique Sánchez Hernani, mejor conocido como “Ramiro Da Silva” y quien tenía una reconocida columna en el suplemento VSD de el diario “La República”.


Ya el interés por traer al “Cantante de los Cantantes” era muy fuerte, sea por parte de los empresarios, público y difusores que solicitaban su presencia en tierra peruana. Finalmente el empresario Gösta Lettersten dueño de la Feria del Hogar y el Sr. Jorge Fernández, concretaron las negociaciones, anunciándose entre febrero y marzo de 1986 a través de los medios, el cartel que se presentaría en la Feria del Hogar para el Gran Estelar y al fin se abriría el camino para ver al ídolo de un pueblo en Lima. 

Desde ese momento, los programas especializados en las emisoras de Salsa en AM y FM realizaban diferentes y variados especiales, no solo con música, sino además compartiendo información sobre su vida y trayectoria. Se vivía ya todo un desborde hacia Héctor y su música, gracias principalmente a la radio y a distintos e importantes medios escritos como – entre otros- el de Don Carlos Loza Arellano (QEPD) y su “Caribe Soy” columna en el diario Extra. 




Al transcurrir los meses, se vivía en Lima una inusual expectativa ante su inminente llegada, lo que se hizo realidad en la madrugada del lunes 04 de agosto. En la noche, fue brevemente entrevistado vía telefónica por el Dr. Luis Delgado Aparicio en “Maestra Vida” para Radio Mar y el 05 a golpe de mediodía, se presentó junto a toda su orquesta para la conferencia de prensa en las instalaciones de la Feria ubicada en la Av. La Marina, la cual fue retransmitida de forma completa vía Radio Latina, en programa transmitido a partir de las 10 de la noche y conducido por el destacado locutor Enrique “Kike” Espichan (QEPD). Como anecdotario, es digno rememorar los momentos en que Héctor bromea al presentar a los integrantes de su orquesta, muchos de los cuales fueron parte de la banda de El Diferente Ángel Canales. 




Justamente, la noche del martes 05 fue la primera presentación de Héctor Lavoe en El Gran Estelar, recuerdo por comentarios vertidos en un especial hecho al día siguiente al mediodía y a través de la emisora R-700 La Grande, que Héctor apareció puntual frente a la tarima y su público que abarrotó las instalaciones del recinto ferial. También colocaron uno de los temas cantados en la noche anterior en calidad de primicia “Te Conozco Bacalao” con un nuevo y soberbio arreglo y que curiosamente fue la única vez que Héctor lo interpretase en las seis noches a lleno completo en el memorable “Gran Estelar”.

Lamentablemente, no pude asistir la primera noche que marcó su debut en Perú; pero si desde la segunda fecha hasta la última del día 10 de agosto y que a su vez marcó el fin de las vacaciones escolares. Durante todo el año ahorré para poder asistir a la Feria, asistiendo el miércoles 06 con mi mamá la Sra. Clotilde Quiroga y mi hermano menor Ricardo. Ya desde semanas antes, conversaba con mi querida madre mi gran deseo de ir y ver al fin a mi ídolo. Ella bien sabía de mi amor por la Salsa y la Música del Caribe, lo fanática que soy de Héctor y del cariño que le profeso. Mi familia directa, en especial mamá y Ricardo veían como ya desde la niñez me “apoderaba” de la radio de la casa y escuchaba lo que difundían por aquel entonces, siendo indispensable escuchar la música de Héctor a todo volumen. Con estos antecedentes, Doña Clotilde sabía que si o si presenciaría las presentaciones del artista que más esperaba en esos años, accediendo a acompañarme. 
Desde Comas en el Cono Norte de Lima, fuimos a hasta la Av. La Marina cuadra 23, llegamos pasando las 4 pm si mi memoria no me falla, la entrada para adultos o adolescentes desde los 13 años estaban entre 25 a 30 mil intis -moneda de la época-. Ya en plena Feria, nos dirigimos directo a “El Gran Estelar” para estar lo más cerca posible a la tarima, nos ubicamos en primera fila, cual era protegida por unas barras de metal. Siempre recordaré que Ricardo siendo más pequeño, estuvo al otro lado de la barra donde había un espacio, colocándose junto a otros niños. Tampoco olvidaré que en pleno concierto, él gozaba con las canciones que interpretaba Héctor a quien ya conocía por su música.

Ya para las 7 pm el recinto estaba repleto y ni que decir cuando apareció Héctor presentado por el Dr. Luis Delgado Aparicio Porta, literalmente, estábamos aplastados por la muchedumbre que estaba detrás de nosotros, pero eso no importaba mucho. La atmósfera que se vivía ahí fue única. Todos cantando a una sola voz, cogiéndonos de las manos, incluso vi varios llorando, en si fue una comunión con su cantante. Veía asombrada frente a mí, a este personaje que por años desee presenciar en mi tierra y no lo podía creer… estaba emocionada, feliz y conmovida. Esa noche de repente apareció una persistente llovizna, que hasta Héctor lo mencionó, igual seguíamos como si nada pasara, sintiendo al máximo al exponente salsero más esperado por el pueblo peruano. 
Las demás noches me las agencié para seguir asistiendo en compañía de mis familiares, siempre en primera fila y viviendo en cada una, experiencias distintas que me nutrieron como persona y melómana (término que no conocía exactamente en ese tiempo, pero sin saberlo me iba definiendo). La penúltima noche, es decir el sábado 09, llegué a casa directo de la Feria a escuchar Sonido Latino de Hugo Abele y me di con la sorpresa que estaba entrevistando a Héctor en la cabina de Radio América. Nunca olvidaré esa charla amena y escucharlo hablar tan bien del Perú y de lo que se le hizo sentir, hablamos de una renovación emocional que necesitaba.



Héctor Lavoe y su Orquesta en el Gran Estelar de la Feria del Hogar. Fotos cortesía de Johnny Torres, bajista en ese tiempo de la banda de Lavoe

La última noche, del día 10 tenía que asistir de todas maneras, era la despedida no solo del cantante y estrella de la música, también se despedía una persona, que de gran forma marcó mi adolescencia y vida no solo con sus discos, si no con su manera de ser y vida. Finalmente fue lo correcto!
Fui como siempre y junto a mis familiares, me imaginaba que por cierre de Feria era posible que se llenara aún más el “Gran Estelar”, así que fuimos más temprano y desde las 2 pm estábamos en la primera fila del recinto. Lo que se vivió esa noche fue apoteósico, con un mar humano que vivía intensamente cada una de las acciones, ocurrencias, como las de amenizar entre tema y tema, bromeando con sus músicos pasajes de programas como El Chapulín Colorado, así como novelas emitidas por aquel tiempo.

Desbordada la capacidad, muchas personas literalmente se subieron a los postes circundantes al escenario, para una mejor visualización de la que sería en definitiva la última presentación de “El Cantante de la Gente” en el Perú, ya que por los sucesos conocidos por todos no volvió a regresar.  
En sí, fue toda una semana llena de sentimientos y descubrimientos. No solo el ver a Héctor en tarima, sino además apreciar la fuerza de su orquesta compuesta por conocidos maestros como Joe Torres al piano; Bryan Lynch y Tony Cofresí en trompetas, John “Fudgy” Torres y Lewis Khan en trombones; Pablo “Chino” Nuñez bongó y campana; Milton Cardona congas; Víctor Pérez, timbal y Johnny Torres, bajo. Mención especial a John “fudgy” Torres quien tuvo a cargo la dirección musical.
Siempre agradeceré a la vida el vivir los meses previos a la llegada de Héctor a Lima, admirar como oyente, seguidora y coleccionista de su discografía, la efervescencia que se sintió cuando se supo oficialmente que al fin se cumplía el sueño de muchos salseros peruanos de tener cerca a este Gigante de la música latina.

Sigue intacto mi sentir luego de treinta años, aquellos recuerdos presentes hoy… nunca dejare de decir que la presencia Héctor Lavoe marcó un antes y un después para el movimiento salsero en el Perú, le dio fuerza, impulso y un estandarte a seguir, un personaje con el cual el pueblo se identificó plenamente por diversos factores, encarnándose en especial en el Callao, donde ya es más que un familiar, casi un hermano. Para Lavoe, también fue un hecho determinante conocer y ver como lo amaba un pueblo que en esa época tenía que enfrentar adversidades como el terrorismo, la pobreza y violencia, que con su música se compenetraron totalmente, brindando alegría a sus vidas, impregnando a la sufrida vida de Héctor fuerza, motivación y nuevos aires para seguir en la brega musical. 




La presencia de Lavoe sigue vigente en las calles de Lima, distritos y Callao. Seguirán pasando los años y es tarea nuestra seguir informando sobre esto a las nuevas generaciones, a fin que conozcan lo que su presencia marcó musicalmente a un pueblo ávido de verlo y que gracias a tan especial conexión se nos dio a conocer y reconocer en el mapa salsero mundial. 
Héctor llego para quedarse en el Perú. 

Angelina Medina Quiroga. 

lunes, 31 de julio de 2017

PALMIERI, CHEO & QUINTANA: La historia oculta detrás del Disco Blanco



(Escrito por Tommy Muriel para Hablando En Clave®)


“EDDIE PALMIERI” (O “EL DISCO BLANCO”) – POR EDDIE PALMIERI (BÁRBARO RECORDS B-205, AÑO
1981)
A1 El Dia Que Me Quieras
(Carlos Gardel, Alfredo Lepera)
7:30
A2 Ritmo Alegre
[medley: Tenía Que Ser Así (Bobby
Collazo) & Consuélate (Gonzalo Asencio)]
10:30
B1 Páginas De Mujer
(Palmieri/González/Zumaque)
6:50
B2 No Me Hagas Sufrir
(Palmieri/Quintana)
6:10
B3 Ven, Ven
(Palmieri/Quintana)
6:25


Músicos:
EDDIE PALMIERI - piano
BARRY ROGERS - trombones (lado B)
VÍCTOR PAZ - trompetas
ALAN RUBIN, CHARLIE CAMILLERI, JON FADDIS, LEW SOLOFF
- trompetas (lado A original, regrabadas por Paz en
1981)
GEORGE YOUNG (alto), LOU ORENSTEIN (tenor), RONNIE
CUBER (barítono) - saxos y flautas (lado A)
TONY PRICE - tuba (lado A)
SAL CUEVAS - bajo (lado A)
ANDY GONZÁLEZ - bajo (lado B)
FRANCISCO AGUABELLA - congas (lado A)
MILTON CARDONA - congas (lado B)
NICKY MARRERO - timbales & cowbell (lado B)
CHARLIE COTTO - timbales (lado A, B3)
RAY ROMERO - bongó (lado B)
CHUCKY LOPEZ - bongó & cowbell (lado A)
JIMMY SABATER, RAFAEL DE JESÚS, LUISITO AYALA - coros
TONY SOPHOS, HOMER MENSCH, JESSE LEVY, KERMIT
MOORE - cuerdas (lado A)
CHEO FELICIANO (lado A, B1), ISMAEL QUINTANA (B2, B3) –
cantantes

“Eddie Palmieri,” álbum homónimo del llamado Rumbero del Piano y conocido por la mayoría de los salseros como El Disco Blanco, se grabó originalmente en dos fechas distintas: 1978 en el caso del lado A y principios de 1981 en el caso del lado B. Pero la historia detrás de esta obra antológica nominada a un premio Grammy – y al decir de muchos merecedora del tercer premio para el legendario pianista – comenzó mucho antes. Tan temprano como en 1972.



Ese año ’72 la antigua casa discográfica para la cual grababa Palmieri, el otrora poderoso sello Tico – fundado originalmente en 1948 por George Goldner y para este entonces convertido en una de las subsidiarias latinas del imperio
Roulette Records comandado con mano dura por el presunto mafioso Morris Levy – ya sufría embates por partida doble. Por un lado, el azote furioso de un nuevo imperio musical que recién se erigía: Fania Records, respaldado por el súper éxito de la película Our Latin Thing – Nuestra Cosa Latina. Por otro lado crecientes roces con el temido IRS federal y llamadas del FBI y la CIA a las oficinas de Levy comenzaban a hacer mella en su negocio. Curiosamente, las primeras llamadas del FBI y la CIA a Levy vienen por culpa de grabaciones de Palmieri. En 1965 Palmieri y su primera orquesta, la icónica Perfecta con Ismael Quintana, Barry Rogers y Manny Oquendo entre otros, graba el álbum Mambo + Conga = Mozambique y, si bien no hay temática o referencia política alguna en este disco – no es sino hasta 1969 con Justicia que Palmieri aborda de frente el reclamo social en su repertorio – el título del disco le ganó la antipatía del exilio cubano y amenazas de muerte de grupos paramilitares como el Alpha 66 por aquello de que la palabra Mozambique era nombre en común tanto del último de los ritmos que se exportó libremente desde Cuba antes del cierre diplomático como también el de cierta isla al sureste de África, donde las tropas del caudillo Castro combatían contra Angola. En 1971, no obstante, es el igualmente icónico álbum Harlem River Drive el que provoca las llamadas del aparato federal a Levy: Lo que originalmente se concibió con la idea de hacer un crossover al mercado anglosajón por
parte de Eddie se convierte en el himno revolucionario de grupos como los Young Lords y los Weathermen, grupos que se erigieron a finales de los 60’s en abierta lucha contra el discrimen que sufrían respectivamente las comunidades puertorriqueña y afroamericana en Nueva York.




Así las cosas, ya en 1972 y con Palmieri buscando a como dé lugar salir de las garras de Tico – y Levy – y con Levy ya hastiado de los problemas que le estaba causando su elenco latino, al menos en salir uno del otro estaban de mutuo acuerdo. Levy entonces, de acuerdo al relato del propio Palmieri, iniciaba gestiones para vender el sello Tico a Jerry Masucci, presidente de Fania. [Esto explica en parte como el álbum Soy Feliz de Ismael Rivera sale publicado en 1974 por Vaya Records – subsidiaria principal entonces de Fania – bajo licencia de Tico Records en lugar de ser publicado lógicamente por éste último.] Fania en ese entonces, creyendo que Palmieri – ya renuente a seguir grabando con Tico – negociaría directamente con ellos, le paga al pianista un adelanto con miras a grabar un álbum con una de las prioridades máximas del sello entonces: el niño mimado de Puerto Rico Cheo Feliciano. Es aquí entonces donde Eddie llama a su amigo y mentor el legendario pianista y arreglista René Hernández para comenzar a trabajar las bases de lo que serían dos de las canciones del disco: la puesta en clave del tango de Carlos Gardel “El Día Que Me Quieras” y un medley bautizado “Ritmo Alegre” – el cual componían el bolero “Tenía Que Ser Así” de Bobby Collazo y popularizado por Rolando La Serie y el guaguancó convertido a guaracha “Consuélate Como Yo” de Gonzalo Asencio y popularizada entre muchos otros por las Estrellas Alegre de su hermano Charlie Palmieri. Hernández, genio al fin, completa los arreglos, pero estos nunca llegaron al estudio: Morris Levy y Jerry Masucci llegan a un punto álgido en las negociaciones y el acuerdo inicial se cae. Entonces Levy inicia negociaciones con un antiguo socio de Masucci, un genio creativo de nombre Harvey Averne – quien recién se estrenaba como disquero con una naciente empresa que originalmente sabía a Mangó y luego cambio su sabor a Coco… El trato: Averne pagaría el adelanto que Fania le hizo a Eddie y las ganancias de las primeras 17,500 copias del primer disco de Eddie con la nueva disquera irían a las arcas de Levy. Surge así el álbum Sentido y un renovado Eddie Palmieri libre de su contrato que lo ataba a Tico. [Jerry, entendiblemente y aunque recuperó su inversión, no quedó nada contento con esta jugada y en una típica movida massuciana le hace un acercamiento directo a Ismael Quintana en 1973 con miras a integrarlo a las filas de Fania Records, con carné de Estrella incluido…]

Con Coco Records Palmieri tuvo su mejor momento en la salsa sin lugar a dudas. Sentido fue un sólido vendedor gracias a los éxitos “Puerto Rico” y “Adoración,” seguido del antológico – y a la misma vez fortuito – álbum doble grabado en vivo en la Universidad de Puerto Rico, el debut de los hermanos Palmieri en la tierra de sus padres. Luego la consagración definitiva – esta vez sin Quintana – con el Sol de la Música Latina (Sun Of Latin Music) ganador del
primer premio Grammy otorgado a un álbum latino bajo su propia categoría. Un segundo Grammy repetiría al año siguiente, solo que esta otra grabación no fue reconocida por Eddie al dejarla inconclusa en medio de desacuerdos creativos con Averne, quien la finalizó a como dé lugar sin su protagonista con miras a competir y alzarse con la estatuilla nuevamente. Palmieri, entendiblemente molesto, rehúsa seguir grabando para Coco, un silencio discográfico de casi cuatro años.



En 1978, finalmente, el negocio de $35,000 que hizo Averne con Tico para comprar el contrato de Eddie se convierte en uno semi millonario cuando Coco le vende a su vez el contrato a la multinacional CBS (hoy día Sony), esta vez con el propio Eddie ganando una buena tajada de ese pastel. ¿A quién no le caen bien $50,000? Si son tan buenos hoy día imagine usted cómo lo fueron en aquel entonces… Nace entonces quizás el proyecto más ambicioso que haya propuesto Palmieri hasta ese entonces: Lucumí, Macumba y Voodoo se llamó el disco que saldría bajo el sello Epic y, al igual que sucedió dos años antes con la firma de la mismísima Fania All-Stars para el sello Columbia (la otra subsidiaria principal de la entonces CBS), lucía demasiado bueno en el papel inicialmente: el llamado Mesías de la Música Latina ahora con el respaldo y distribución de la multinacional más poderosa de los Estados Unidos. Eddie, ahora respaldado por figuras de primer orden y un elenco de lujo, decide que es el momento perfecto para retomar esos dos arreglos de Don René que engavetó en 1972 y que en un principio debió grabar Cheo Feliciano; esto sumado a varios experimentos sonoros que el pianista ya venía incubando y gestando durante estos tres años y medio de inercia discográfica. Pero la libertad creativa absoluta que Eddie creyó tener bajo CBS se hace sal y agua cuando el sello trae a un coproductor designado: Bobby Colomby (sí, el baterista de Blood Sweat and Tears). De nuevo, roces de egos y desacuerdos creativos entre Eddie, la disquera y el recién llegado hicieron que Palmieri engavetara – nuevamente – estos dos temas, aunque esta vez el material sí pisó el estudio y se grabó tal y como lo concibió Don René.



Finalmente en 1980 y con Fania ya en cuarto menguante gracias al mismo monstruo monopolístico que el propio Masucci creó, este último decide hacerle nuevamente el acercamiento a Palmieri con miras a firmarlo para la empresa. Esta vez Eddie finalmente dijo sí – o quizás pensó para sí en voz baja peor es nada. Es aquí y en medio de la discusión inicial del material que grabaría para la naciente subsidiaria que Masucci crea alrededor de Eddie – Bárbaro Records – que el pianista le habla de dos temas que entendía debían estar en este nuevo disco: los mismos dos temas que el propio Eddie decidió excluir de Lucumí. Masucci, quien tenía un contrato de distribución con CBS que vence precisamente ese año - los cuatro álbumes que graba Fania All-Stars para Columbia y su aparición en el Havana Jam - termina asumiendo la totalidad de las cintas originales de Lucumí… [Esto, por supuesto, explica el por qué una compilación reciente creada por el DJ Joe Claussell para Fania – África Caribe (Código Music, 2011) – incluye en versión remix dos temas de este disco que originalmente lanzara Epic.]

Surge así finalmente el disco que nos ocupa: Eddie Palmieri. O El Disco Blanco, por más señas. El lado A lo componen precisamente esos dos temas que se pensaron originalmente para Cheo en el ’72 y que finalmente se grabaron en el ’78 con otras voces: Rafael De Jesús y el otrora compadre y compinche de Cheo en sus tiempos con Joe Cuba: el inmenso Jimmy Sabater. Esta vez, y como era el plan original, el propio Cheo se encargaría de ponerle la voz definitiva. [Con Cheo todavía como artista exclusivo de Fania en ese entonces – aunque al igual que muchos en ese entonces loco por irse de allí, lo cual logra en 1983 – finalmente Palmieri podía darse el lujo de cerrar ese ciclo como siempre lo quiso.] Pero hay una parte de “El Día Que Me Quieras” que aún quedaba incompleta. A pesar del impresionante quinteto de trompetas que grabó en esa sesión original dos años antes – Chocolate Armenteros se sumaba al cuarteto original como trompeta solista – el fraseo que Eddie quería para la introducción a ritmo de tango no estaba fluyendo. Decide entonces Eddie traer a uno con quien llevaba unos años enchismado cuando tras roces abandonó su orquesta justo antes de grabar la sesión con Epic: el virtuoso Víctor Paz. El reencuentro, de acuerdo al propio Eddie, fue de todo menos tenso: no hicieron más que verse de frente y a carcajadas ambos con don Vitín – franco como siempre – disparándole a quemarropa y entre risas “me llamaste por tu (cargo de) conciencia.” El tiempo todo lo cura. Vitín, perfeccionista nato, acepta grabar, pero con la condición de que él regrabaría todas las partes de trompeta. Aparte de Paz y Feliciano, el resto del elenco en estos dos temas es exactamente el mismo que grabó originalmente en 1978: Sal Cuevas dictando la ley en el bajo manteniendo el ritmo a raya a la misma vez que responde magistralmente a todo lo que tira Palmieri sin miedo a bajar a esas mismas profundidades que el líder domina a cabalidad, Charlie Cotto, Chuckie López y el legendario Francisco Aguabella precisamente en el ritmo, los saxofones a cargo de Ronnie Cuber, Lou Orenstein – ambos al momento de grabada esta sesión ya llevaban media década con Palmieri – y el jazzista George Young, una sección de cuerdas que consistió de cuatro chelos y los tres cantantes que se repartirían en partes iguales originalmente el repertorio de aquél disco con Epic: Jimmy Sabater, Rafael De Jesús y Luisito Ayala.





El lado B de ese disco sería completamente nuevo y correría bajo el liderato creativo de Palmieri, esta vez comisionando los arreglos a otro virtuoso de nombre Francisco Zumaque. Y en dos de los tres temas y por primera vez desde Sentido, se juntaban nuevamente Palmieri y su cantante insignia de siempre Quintana para crear en conjunto dos nuevos temas. El elenco para este lado B fue mucho más reducido pero igual de contundente, amén de una reunión de viejos amigos: Paz de nuevo grabaría las cuatro trompetas, Barry Rogers – por primera vez en el estudio con Palmieri desde sus días en Coco – grabaría los tres trombones y otros dos jóvenes veteranos de esa misma época de Coco y los diablitos regresando igualmente: Andy González en el bajo y Nicky Marrero en el timbal y doblando el campaneo del bongó que originalmente graba otro que retornaba: el legendario Ray Romero. Milton Cardona, manos de hierro y conguero de toda la vida de Willie Colón, también entra a bordo al igual que Charlie Cotto – único miembro de la entonces banda regular de Palmieri que trabaja en este disco – grabando el timbal en el tema de cierre. Los coros, por aquello de darle continuidad al proyecto, serían los mismos tres que grabaron originalmente en el ’78: Sabater, De Jesús y Ayala. ¿El resultado? Potencia concentrada. Quintana, naturalmente, flota a gusto como pez en el agua en sus dos temas mientras Cheo se hace cargo del tercer tema, uno tan y tan bueno que cierta diva de Miami le copió el coro una década más tarde haciéndolo suyo y se salió con la suya….

De acuerdo al sentir de muchos, el hoy icónico Disco Blanco de Eddie Palmieri, lanzado en 1981 por Bárbaro Records, debió ser merecedor del tercer premio Grammy para el legendario pianista, quien ya había ganado sus primeros dos consecutivamente en 1975 y ‘76. Ese año, aunque nominado por este disco, la suerte no estuvo de su lado y el premio se fue para California en manos de Clare Fischer, otro virtuoso pianista y otrora habitual de un viejo amigo de Palmieri, Cal Tjader. Pero seamos honestos, ¿alguien que no sea coleccionista – o que no resida en California – se acuerda del disco 2+2 o del tema Guajira Pa’ La Jeva?

®2017 – THOMAS MURIEL

Referencias para este artículo:

Afro Cuban Evolution – entrevista a Eddie Palmieri por Alan Leeds (Wax Poetics, edición 49)
Eddie Palmieri, El Disco Blanco – notas discográficas por Dr. Gregory “Goyo” Pappas (Fania Records)
Fania All-Stars: Salsa Inc. – libro por Tommy Muriel, edición revisada en enero 2017

martes, 4 de julio de 2017

EDDIE PALMIERI Y SU SABIDURÍA

Escrito por Angelina Medina Quiroga

Eddie Palmieri nos vuelve a sorprender con su visión musical de avanzada y riesgo con el reciente lanzamiento oficial el 21 de abril del 2017 de “Sabiduría/Wisdom”, trabajo discográfico de altos ribetes que ha causado un gran impacto entre los cultores de la música afrocaribeña.
Desde el anuncio de su publicación, hubo un creciente interés por disfrutar lo que nos traería “El Sol de la Música Latina” en esta nueva producción que ya se gestaba desde el año 2012, al grabarse tres de los números que fueron incluidos finalmente en “Sabiduría”, obra que en esta ocasión analizaremos tema por tema. 
En líneas generales podemos apreciar en “Sabiduría/Wisdom” la fusión y ensamble perfecto de lo afrolatino con el Funk, Soul, Jazz, lo brasileño y el misticismo, lo que le da un toque único y de vanguardia a esta excelente y ya de culto obra discográfica. 

Eddie Palmieri durante su presentación en el Lincoln Center en marzo del 2017
en la celebración de su 80 aniversario. Foto de Ayano Hisa


GÉNESIS Y PROCESO

Como mencionamos anteriormente, el lanzamiento mundial de “Sabiduría/Wisdom” se efectuó el 21 de abril del 2017, pero su gestación se dio desde el año 2012, al ser grabados los cortes “Coast to Coast”, “Jibarita y su Son” y “Locked In” los cuales fueron incluidos en la banda sonora del Documental “Doin’ it in the park – Pick up basketball, New York City” estrenado en el año 2013, bajo la dirección de Bobbito Garcia y Kevin Couliau. Esta cinta explora la historia del mundo del deporte del basketball y su gran impacto social y cultural en la ciudad de New York. “Doin’ it in the park” obtuvo varios reconocimientos de parte de la crítica especializada. El soundtrack y música original de este documental fue lanzado en formato de vinilo en 12 pulgadas bajo el nombre de "Eddie Palmieri Is Doin´It In The Park" bajo el sello Alala Records ‎( código 6 5912303211 7) en el mismo 2013 incluyendo los temas mencionados.

Flyer oficial del documental "Doin´It In The Park"

Carátula del Soundtrack "Eddie Palmieri Is Doin´It In The Park" 

Video detrás de cámaras de la grabación de los temas incluidos en "Doin´It In The Park"


EXPLORANDO “SABIDURÍA” 

La obra discográfica de Eddie Palmieri, desde su aparición con La Perfecta a inicios de la década del 60 revolucionó el movimiento musical latino, consolidando su presencia con grabaciones de antología, transitando por diversas etapas y conceptos. La visión de Palmieri pasando ya largamente el nuevo milenio se renueva, manteniendo más que vigente y nos sorprende otra vez presentando en la celebración de su 80 aniversario de natalicio y más de 60 como instrumentista profesional esta nueva historia llamada “Sabiduría/Wisdom”, demostrando una vez más la complejidad de su concepto musical, fusionando las estructuras armónicas y melódicas jazzísticas con su inconfundible y clásico toque percusivo en el piano que tanto lo caracteriza. 






Carátula de "Sabiduría/Wisdom"




1. CUERDAS Y TUMBAO

En “Cuerdas y Tumbao” pieza musical con la que abre esta producción, tiene como figura importante al gran Alfredo de la Fe, con su ya reconocida técnica y virtuosismo en el violín va llevando la melodía a lo largo de este cadencioso instrumental, siendo protagonista del mismo, junto al propio Palmieri que marca la pauta con su inconfundible montuno. También destaca en el bajo, el nuevo lugarteniente del Maestro, el notable bajista Luques Curtis. De la cadenciosa melodía “Cuerdas y Tumbao” nos lleva a la contundente y enérgica rítmica, para volver al acompasamiento y melodía inicial. 

 “Cuerdas y Tumbao” 

Eddie Palmieri, piano; Alfredo de la Fe, violín; Luques Curtis, bajo;
“Little” Johnny Rivero, congas;  Anthony Carrillo, bongó y campana y
Luisito Quintero, timbales





2. WISE BATA BLUES 

Camilo Molina y Xavier Rivera en los tambores batá inician este ritual melódico afro que luego deriva en una fusión de Jazz con ritmo 6x8, respaldado en los cruces de vientos de Jeremy Powell y Louis Fouché en el saxo, con la melodiosa y enérgica trompeta de Jonathan Powell y John Walsh en un contrapunto de solos, para dar paso a la pianística de Palmieri, con el respaldo de Obed Calvaire en la percusión y batería, para culminar con un toque netamente percusivo. 
“Wise Bata Blues” 

Eddie Palmieri, piano; Luques Curtis, bajo; John Walsh, Jonathan Powell, trompetas; Louis Fouché, Jeremy Powell, saxo; Little Johnny Rivero; congas y güiro, Anthony Carrillo, bongó, campana, tambor Iya; Obed Calvaire, batería; Camilo Molina, tambor Okonkolo, Xavier Rivera, tambor Itotele. 




3. SABIDURÍA

Tema que da título a esta producción con un toque acentuado en la batería a cargo de Bernard Purdie que va marcando claramente el ritmo junto al gran Ronnie Cuber en el saxo y el virtuoso bajista Marcus Miller nos trasladan al mundo del Funk, respaldado de por la presencial guitarra eléctrica de David Spinoza. Mientras avanza “Sabiduría” hay un quiebre rítmico que deriva a lo latino, con percusión marcada que finaliza con la unión del saxo y la guitarra en un cierre preciso. 

 “Sabiduría”

Eddie Palmieri, piano; Marcus Miller, bajo; David Spinozza, guitarra eléctrica; Ronnie Cuber, saxo; Bernard Purdie, batería; Little Johnny Rivero, congas; Anthony Carrillo, campana. 


4. LA CANCHA

El Cha Cha Cha presente en “La Cancha”, teniendo como figura importante al vibrafonista Joe Locke en la línea melódica y en el solo respectivo, para luego unirse Alfredo de la Fe con su violín enérgico y progresivo, dando ese toque de vanguardia a este exquisito y sabroso ritmo. 

 “La Cancha” 

Eddie Palmieri, piano; Luques Curtis, bajo; Joe Locke, vibráfono; David Spinozza, guitarra eléctrica; Alfredo de la Fe, violín; Little Johnny Rivero, congas; Anthony Carrillo, bongó y campana; Luisito Quintero, timbales. 


5. AUGUSTINE PARISH

Inicio en ritmo de 6x8 con la presencia melódica en el saxo de Donald Harrison queda el toque jazzístico que deriva a la rítmica latina, siempre con el saxo de Harrison elevando la melodía mientras sigue cambiando el ritmo, acelerando el mismo con energía y contundencia, al igual que va creciendo la fuerza a la par de la ejecución del saxo. Ya en plena vorágine cambia nuevamente el ritmo a 6x8 destacando la percusión, retoma el piano como guía y se une nuevamente el saxo, enérgico y luego sutil para dar el toque final el inconfundible piano en disonancia de Eddie Palmieri.

 “Augustine Parish”

Eddie Palmieri, piano; Luques Curtis, bajo; Donald Harrison, vocal y saxo; Little Johnny Rivero, congas; Anthony Carrillo, bongó y campana, Luisito Quintero, timbales y chimes. 


Créditos de "Sabiduría/Wisdom"

6. LIFE

“Life” o “Vida” es una pieza musical que desde que lo escuchamos, nos conmovió totalmente, convirtiéndose en un himno personal. Su “estreno” se dio justamente en Lima, en la presentación del Maestro, el 22 de octubre del año 2016, siendo el tema con el cual abrió su histórico concierto en el Estadio Nacional, luego de más de 26 años que no visitaba el Perú.
En “Life” melodía dedicada a su esposa Iraida, fallecida años atrás, “El Mesías” nos muestra su lado humano en toda su dimensión, ejecutando en solitario y a la vez murmurando y exteriorizando expresiones vocales que muestran un sentir profundo hacia el ser amado que perdió.  “Life” es conmovedor, reflexivo y desgarrador de principio a fin. Melodía y sentimiento que llevamos por siempre presente.

 “Life”

Eddie Palmieri, piano


7. SAMBA DO SUENHO

Con Joe Locke en el vibráfono rememorando nuevamente la presencia del inolvidable Cal Tjader, otro héroe musical que junto al propio Palmieri realizara grabaciones antológicas en los años 60’s, exactamente en las producciones “El Sonido Nuevo” de 1966 para Verve Records (V6-8651) y “Bamboleate” para Tico Records (TRLP 1150) y en el cual se incluyó originalmente esta mágica pieza musical de base brasileña. Importante participación en el bajo del gran Luques Curtis, cómplice en la base rítmica junto al mismo Palmieri, quien no solo marca su presencia en el piano, también lo hace con sus clásicas expresiones vocales. 

“Samba do suenho”

Eddie Palmieri, piano; Luques Curtis, bajo; Joe Locke, vibráfono; Camilo Molina, batería; Little Johnny Rivero, congas, Anthony Carrillo, bongó y campana. 



8. SPINAL VOLT

Tema rítmico en tiempo de Latin Jazz desde el inicio, con la base percusiva básica que desarrollando con la fuerza de los vientos. En las ejecuciones del saxo y trompeta en libertad y en constante contrapunto, para dar paso al solo del Maestro Palmieri y desencadenar una vorágine rítmica en el solo de timbal de Camilo Molina, siempre con la base del montuno palmeriano. 

“Spinal Volt”

Eddie Palmieri, piano; Luques Curtis, bajo; John Walsh, Jonathan Powell, trompeta; Louis Fouché, Jeremy Powell, saxo, Little Johnny Rivero, congas; Camilo Molina, timbal, Anthony Carrillo, bongó y campana. 



9. THE UPRISING

Palmieri siempre reinventándose y claro ejemplo de ello es esta nueva versión de “Revolt/ La libertad, lógico” que también se regrabara en el álbum “Sueño” de 1989 para el sello Intuition Records (INT 3011 1)
Denominado “La libertad/Comparsa”. En “The Uprising” hay una variación importante al vocalizar Donald Harrison en estilo peculiar le da un toque contundente de modernidad, con base afro y muy percusiva que lo respalda en su llamado de levantamiento al estilo de los indios de Mardigras (cofradía de afroamericanos que se disfrazan de indios nativos americanos y que desfilan tradicionalmente en los Carnavales de New Orleans) para retomar la melodía clásica de “La libertad” y regresar de inmediato al mismo canto de Harrison y retoma luego el ritmo de este clásico de la música latina, bajo un sólido solo de timbal de Luisito Quintero, solo de saxo del propio Donald Harrison, en contrapunto con Ronnie Cuber y de fondo las disonancias palmerianas, continuando con los fraseos más enérgicos de los saxofones llegando a la histeria y energía concentrada al máximo. Palmieri sella el tema agitando más con sus toques que nos llevan al éxtasis total. El Maestro eterno creador e innovador. 

“The Uprising”

Eddie Palmieri, piano; Luques Curtis, bajo; Donald Harrison, vocal, saxo; Ronnie Cuber, saxo; Little Johnny Rivero, congas; Anthony Carrillo, bongó, campana y tambor Iya; Lusito Quintero, timbales; Xavier Rivera, tambor Itotele; Iwao “Arigato” Sado, tambor Okonkolo





10. LOCKED IN 

Otro tema en Latin Jazz que cuenta nuevamente con la presencia de Joe Locke en el vibráfono y de Luques Curtis en el bajo, muy presente el clásico y legendario montuno palmeriano, que a su vez también desarrolla el solo respectivo. Esta vez se siente también la presencia del bongó y campana de Anthony Carrillo y la conga de Little Johnny Rivero, luego retorna el vibráfono de Joe Locke. Definitivamente en “Sabiduría” muestra, expone y da lucimiento a la calidad de instrumentistas que acompaña al Sol de la Música Latina en esta obra musical.

“Locked In”

Eddie Palmieri, piano; Joe Locke, vibráfono; Luques Curtis, bajo; Anthony Carrillo, bongó y campana; Little Johnny Rivero, congas; Luisito Quintero, timbales.

Video de la sesión de grabación de "Locked In"

11. COAST TO COAST

Latin Jazz con base de Son Montuno bien marcado, contando nuevamente con la presencia del extraordinario Ronnie Cuber en el saxo barítono, siempre en la base del bajo Luques Curtis quien se luce en el solo y a la vez lleva la dirección y es la columna vertebral del ritmo con su virtuosa ejecución y es el nexo vital entre el piano y la percusión. Destacan en los solos, Obed Calvaire en la batería, Luisito Quintero en el timbal, retoma el solo de barítono Ronnie Cuber con mayor fuerza teniendo como fondo la fuerza del timbal y la batería que muestran su total contundencia hasta el final de esta cadenciosa y enérgica pieza musical. 

“Coast to Coast”

Eddie Palmieri, piano; Obed Calvaire, batería; Ronnie Cuber, Luques Curtis, bajo; saxo; Little Johnny Rivero, congas; Anthony Carrillo, bongó y campana; Luisito Quintero, timbales. 



12. JIBARITA Y SU SON

Inicia con toques místicos de piano eléctrico y percusión de Xavier Rivera en el tambor Itotele y Iwao Sado en el tambor Okonkolo para dar un giro drástico hacia el Danzón que deriva luego al Son Montuno al más puro estilo palmeriano, incluido sus expresiones vocales, sello distintivo de este genio de la música. La melodía sigue en crescendo, teniendo en el bongó de Anthony Carrillo a su nuevo protagonista en una ejecución limpia, luego Carrillo da paso a Johnny “Little” Rivero en el solo de congas con la energía que caracteriza a este reconocido percursionista. El tema cierra con la melodía guiada por Palmieri acompañado por los tambores Batá cerrando otro capítulo más titulado “Sabiduría/Wisdom” que es la mejor expresión para denominar lo hecho por toda la trayectoria de tan fundamental personaje que no solo revolucionó y evolucionó la música latina, sino que también el concepto musical y abrió el oído, la mente, el sentir y perspectiva de muchos. 

"Jibarita y su son"

Eddie Palmieri, piano; Luques Curtis, bajo; Little Johnny Rivero, congas; Anthony Carrillo, bongó y campana; Luisito Quintero, timbales; Xavier Rivera, tambor Itotele; Iwao "Arigato" Sado, tambor Okonkolo.

"Jibarita y su son"


SABIDURÍA/WISDOM

Sello: Ropeadope Records (RAD-347)
Año de lanzamiento: 2017
Todas las composiciones y arreglos, excepto “Samba do Suenho” que es de autoría de Cal Tjader
Producción musical: Eddie Palmieri y Eddie Palmieri II
Producción Ejecutiva: Iraida González Planas, Eddie Palmieri II y Zoilo R. Torres




Eterno, progresivo, vanguardista y vigente Palmieri!

 Angelina Medina